La pertinaz pluma de mi amigo Miguel Coque, se centra en esta ocasión en esa “casta” de moda de la temporada. Moda difundida con ahínco por los voceros del liberalismo, con la intención de marcar tendencia y fijar posición. Los poderosos creadores de la crisis siempre les encuentran para tirar piedra sobre su tejado. La culpa de todo la tienen los trabajadores, los sindicatos y el estado de bienestar. El 29 de Septiembre es una nueva oportunidad de dialogar con ellos.
La vida les engaño con un sueño falso: aparentar ser lo que no nunca podrán ser. De ahí, el grisaceo de su personal curriculum. Crear desclasados ha sido y es uno de los objetivos del capitalismo, porque es el camino más corto para conseguir la fragmentación de una clase social a la que hay que mantener a raya. Facilitar la deserción de clase allana el objeto final del sistema que es el de desintegrar todo lo que suponga un obstáculo organizado y comprometido con la defensa de clase. Empleados del sector privado contra los del sector público, contratados temporales contra fijos, nativos contra inmigrantes o jóvenes contra mayores. Los iguales, cada vez más, se convierten en enemigos y el desclasado es la cuña perfecta para la fragmentación.
Los desclasados se caracterizan, no por aspirar a la legítima mejora de su status, sino por olvidar su procedencia y construir un relato que les aparta del compromiso que un día tuvieron sus padres con ellos, con sus vecinos o con sus compañeros de trabajo. En definitiva, con todo lo colectivo, con todo lo que a través de las emociones del orgullo de clase se ha construido para su distribución.
Los desclasados, a los que se les han dado regalado los derechos, son de una alta exigencia. Cualquier molestia que se les propicie es anticonstitucional y el estado de bienestar ha sido gratuitamente llovido del cielo; las pensiones, la igualdad de género, la salud laboral, las políticas inclusivas… No se afilian a partidos o sindicatos, porque para eso están otros, nunca se comprometen con opciones comprometidas porque ellos son “librepensadores” y el mundo, demostrado queda, ha avanzado gracias a su concepción individualista. Son “apolíticos” y las ideologías están superadas; que es tanto como decir que se encuentran en una permanente fuga de su clase social porque en su baja autoestima no se soportan en ella.
Ellos, defensores de lo suyo, de lo corporativo, por un azaroso devenir social, han podido llegar a convertirse en clase dominante, por ejemplo, en relaciones como empleadores de “sin papeles” que limpian, planchan y cocinan por todo a cien, sin cuestionarse los derechos del otro. Como buen desclasado solo existen los derechos propios.
Los desclasados, desde posiciones críticas pasivas, siempre tienen a mano a aquellos que se movilizan por algo colectivo para zarandearlos y presentarlos como chivos expiatorios de sus culpas, se muestran agiles a la hora de participar de forma on-line o en barras de café en cómo arreglar el mundo o incluso echan espuma por la boca en los comentarios de los periódicos digitales con seudónimos que no le impliquen; aunque eso sí están prestos a enarbolar banderas, sobre un patético sustrato folklórico, cantando la efímera banda sonora de su equipo.
Producto del esfuerzo de lo público -becas, sanidad universal, prestaciones sociales,…- y de todos aquellos que trabajan por lo público, los desclasados han ido alcanzando espacios de autonomía, independencia y bienestar, pero dicen estar hartos de ser ellos los que sufragan la enseñanza para los inmigrantes, a los burócratas funcionarios, a los parados subvencionados, y por eso se apuntan al nuevo modernismo de pedir la bajada de impuestos o reclamar la “flexibilización” en la organización del trabajo porque tienen la ventaja personal de facilitar su supervivencia individual y arribista, acabando, dicen, con “viejas rémoras del pasado”, aunque estas sean las que hagan sostenible los derechos.
La fotografía que representa a los desclasados podría ser la de una figura egipcia que siempre mira para otro lado; “ésta guerra no va conmigo”, “ni éste cura es mi padre”. Para ellos, hay un camino diferente y más corto que resistir y crecer en común; que es la aplicación de un relato no duradero, camaleónico, móvil y sobre todo una narración psicológica que les evita el dilema personal y el conflicto. Lo contrario obliga a lealtades, a trabajar valores y a la toma de decisiones compartidas y para eso ya están los sindicatos de clase que negocian de todo y para todos.
La consigna interesada nos la dieron los mercados hace tiempo: nada es para siempre. Por tanto, para qué empeñarse en mantener lazos de clase, cuando el mismo cine nos ha enseñado que engancha mucho más el carácter vertiginoso de una sucesión incontrolables de escenas, aunque sean incompresibles y solo sirvan para ocultar el conjunto vacio. De forma opuesta, el sumatorio de fotogramas espaciados, interiorizados, horneados a fuego lento, conforman un relato para los que creemos en la clase social del trabajo; como una virtud pero también como una evidencia y una estrategia de lucha.
A medida que nos acerquemos a la Huelga General del 29-S, con el concurso mediático, asistiremos al festival pernicioso de estos corifeos desclasados.
Miguel Coque
jueves, julio 29, 2010
Los Desclasados
La pertinaz pluma de mi amigo Miguel Coque, se centra en esta ocasión en esa “casta” de moda de la temporada. Moda difundida con ahínco por los voceros del liberalismo, con la intención de marcar tendencia y fijar posición. Los poderosos creadores de la crisis siempre les encuentran para tirar piedra sobre su tejado. La culpa de todo la tienen los trabajadores, los sindicatos y el estado de bienestar. El 29 de Septiembre es una nueva oportunidad de dialogar con ellos.
La vida les engaño con un sueño falso: aparentar ser lo que no nunca podrán ser. De ahí, el grisaceo de su personal curriculum. Crear desclasados ha sido y es uno de los objetivos del capitalismo, porque es el camino más corto para conseguir la fragmentación de una clase social a la que hay que mantener a raya. Facilitar la deserción de clase allana el objeto final del sistema que es el de desintegrar todo lo que suponga un obstáculo organizado y comprometido con la defensa de clase. Empleados del sector privado contra los del sector público, contratados temporales contra fijos, nativos contra inmigrantes o jóvenes contra mayores. Los iguales, cada vez más, se convierten en enemigos y el desclasado es la cuña perfecta para la fragmentación.
Los desclasados se caracterizan, no por aspirar a la legítima mejora de su status, sino por olvidar su procedencia y construir un relato que les aparta del compromiso que un día tuvieron sus padres con ellos, con sus vecinos o con sus compañeros de trabajo. En definitiva, con todo lo colectivo, con todo lo que a través de las emociones del orgullo de clase se ha construido para su distribución.
Los desclasados, a los que se les han dado regalado los derechos, son de una alta exigencia. Cualquier molestia que se les propicie es anticonstitucional y el estado de bienestar ha sido gratuitamente llovido del cielo; las pensiones, la igualdad de género, la salud laboral, las políticas inclusivas… No se afilian a partidos o sindicatos, porque para eso están otros, nunca se comprometen con opciones comprometidas porque ellos son “librepensadores” y el mundo, demostrado queda, ha avanzado gracias a su concepción individualista. Son “apolíticos” y las ideologías están superadas; que es tanto como decir que se encuentran en una permanente fuga de su clase social porque en su baja autoestima no se soportan en ella.
Ellos, defensores de lo suyo, de lo corporativo, por un azaroso devenir social, han podido llegar a convertirse en clase dominante, por ejemplo, en relaciones como empleadores de “sin papeles” que limpian, planchan y cocinan por todo a cien, sin cuestionarse los derechos del otro. Como buen desclasado solo existen los derechos propios.
Los desclasados, desde posiciones críticas pasivas, siempre tienen a mano a aquellos que se movilizan por algo colectivo para zarandearlos y presentarlos como chivos expiatorios de sus culpas, se muestran agiles a la hora de participar de forma on-line o en barras de café en cómo arreglar el mundo o incluso echan espuma por la boca en los comentarios de los periódicos digitales con seudónimos que no le impliquen; aunque eso sí están prestos a enarbolar banderas, sobre un patético sustrato folklórico, cantando la efímera banda sonora de su equipo.
Producto del esfuerzo de lo público -becas, sanidad universal, prestaciones sociales,…- y de todos aquellos que trabajan por lo público, los desclasados han ido alcanzando espacios de autonomía, independencia y bienestar, pero dicen estar hartos de ser ellos los que sufragan la enseñanza para los inmigrantes, a los burócratas funcionarios, a los parados subvencionados, y por eso se apuntan al nuevo modernismo de pedir la bajada de impuestos o reclamar la “flexibilización” en la organización del trabajo porque tienen la ventaja personal de facilitar su supervivencia individual y arribista, acabando, dicen, con “viejas rémoras del pasado”, aunque estas sean las que hagan sostenible los derechos.
La fotografía que representa a los desclasados podría ser la de una figura egipcia que siempre mira para otro lado; “ésta guerra no va conmigo”, “ni éste cura es mi padre”. Para ellos, hay un camino diferente y más corto que resistir y crecer en común; que es la aplicación de un relato no duradero, camaleónico, móvil y sobre todo una narración psicológica que les evita el dilema personal y el conflicto. Lo contrario obliga a lealtades, a trabajar valores y a la toma de decisiones compartidas y para eso ya están los sindicatos de clase que negocian de todo y para todos.
La consigna interesada nos la dieron los mercados hace tiempo: nada es para siempre. Por tanto, para qué empeñarse en mantener lazos de clase, cuando el mismo cine nos ha enseñado que engancha mucho más el carácter vertiginoso de una sucesión incontrolables de escenas, aunque sean incompresibles y solo sirvan para ocultar el conjunto vacio. De forma opuesta, el sumatorio de fotogramas espaciados, interiorizados, horneados a fuego lento, conforman un relato para los que creemos en la clase social del trabajo; como una virtud pero también como una evidencia y una estrategia de lucha.
A medida que nos acerquemos a la Huelga General del 29-S, con el concurso mediático, asistiremos al festival pernicioso de estos corifeos desclasados.
Miguel Coque
martes, julio 27, 2010
Manifiesto de la cultura en apoyo de la Huelga General del 29 de Septiembre de 2010.
Adhiérete al manifiesto "Huelga Geneneral de ciudadanos y ciudadanas" para no"renunciar a la ciudadania, a la politica y al sentido último de la democracia"
29 DE SEPTIEMBRE Huelga general de ciudadanos y ciudadanas
La crisis económica depende de una crisis más amplia, política y cultural, que está negando la autoridad de los gobiernos y sometiendo la vida cotidiana a los códigos de la soledad, la desigualdad y la renuncia a la solidaridad. Se intenta evidenciar que los gobiernos no pueden representar a sus votantes, no pueden defender sus intereses, porque están sometidos a las leyes del los mercados financieros. Pero no es verdad. Los gobiernos pueden y deben defendernos del asalto de los especuladores.
Material complementario:
. Los efectos prácticos de la Reforma Laboral. Análisisi de las consecuencias del RDL. 10/ 2010 sobre los derechos de los trabajadores y trabajadoras.- F. 1º de Mayo-Gabinete de Estudios Jurídicos de CCOO-.
viernes, julio 16, 2010
La Audencia Nacional admite el recurso de CCOO contra la congelación salarial de los empleados públicos
miércoles, julio 14, 2010
miércoles, julio 07, 2010
Mil insolidarios.
lunes, junio 28, 2010
CCOO convoca concentraciones contra la reforma laboral 30 de junio en Extremadura
CCOO y UGT de Extremadura han convocado concentraciones en todas las cabeceras de comarca de la región para mostrar el rechazo de los trabajadores y las trabajadoras a la reforma laboral que pretende poner en marcha el Gobierno.
martes, junio 22, 2010
Será más fácil despedir que flexibilizar, por Antonio Gutierrez
En tiempos como estos se agradece la coherencia y la cordura, aunque sea de uno de los nuestros. Hoy el diario el País publica un artículo de Antonio Gutierrez, quien tiene con uno de los recorridos públicos más importantes de España al frente de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras.
En cuanto asoman las crisis proliferan más las ocurrencias que las ideas. Recurrentes ocurrencias sobre nuevas reformas laborales que lo único que renuevan, con contumacia, es la degradación del trabajo. Porque, como la energía en el primer principio de la termodinámica, el empleo ni se crea ni se destruye con las normas laborales, si acaso inducen su transformación y si es para hacerlo más endeble, facilitarán también su precaria creación en épocas de bonanza y su masiva destrucción a las primeras de cambio (del ciclo económico).
La organización del trabajo en una economía es el corolario de su estructura productiva y no al revés. El fordismo no surgió en la agricultura norteamericana durante su expansión al Oeste sino en las fábricas de automóviles y a raíz de que Henry Ford decidiera fabricarlos en serie.
A su vez, la inversión productiva es la que genera los empleos adecuados a los bienes y/o servicios que se vayan a producir y los demanda en la cantidad necesaria para optimizar el capital invertido. Una industria tecnológica requerirá empleos cualificados y una subcontrata de construcción sería ruinosa si nutriese su plantilla a base de arquitectos. La primera mantendrá a sus técnicos por bastante tiempo, porque los desarrollos de su producción necesitarán un buen periodo hasta abrirse hueco en el mercado; la segunda ocupará al grueso de sus empleados mientras dure la obra. Posiblemente esta obtendrá beneficios más rápidamente que aquélla, pero la productividad por hora trabajada, la generación de valor añadido, la competitividad en los mercados nacional e internacional y los mayores beneficios a la postre, aunque se hagan esperar un poco más, serán más plausibles en la industria que en la subcontrata; y contribuirá a la generación de riqueza en el país, más solvente y más sostenible en todos los órdenes.
La confusión entre ganar competitividad en un mundo cambiante y acumular beneficios abundantes, con la mínima inversión y en poco tiempo, como manda la más pura tradición del capitalismo español, ha latido siempre tras las innumerables reformas laborales habidas desde antes incluso de aprobarse el Estatuto de los Trabajadores. En su reforma parcial -y brutal- de 1985 se consagraron hasta ¡16! modalidades de contratación temporal aunque las tareas a desarrollar fueran permanentes. "Los empleos temporales de hoy serán los fijos de mañana", nos espetó el presidente del Gobierno de entonces a cuantos osamos advertirle del destrozo en el mercado laboral que iba a comportar su reforma sustituyendo fijos por eventuales.
En apenas tres años pasamos de tener una tasa de temporalidad del 13% al 30% y en esa dualidad seguimos veinticinco años después. Y no porque se dejaran de hacer reformas, sino precisamente porque se han hecho muchas más al menor bache de la economía pero siempre con el mismo interés de abaratar el factor trabajo como vía principal para recomponer la tasa de beneficio. Reformas, paradójicamente, para mantener el mismo patrón de crecimiento y competitividad. Eso sí es alimentar el inmovilismo frente a la globalización.
Al menos fueron tres los momentos decisivos para modernizar la estructura productiva de nuestro país que se desaprovecharon con otras tantas reformas lampedusianas: a principios de los ochenta con la impropiamente llamada reconversión industrial; al ingreso en las Comunidades Europeas, "preparada" con la precarización laboral de 1985; en la fase de convergencia hacia la Unión Monetaria con Gobiernos del PP que cebaron la burbuja inmobiliaria y arruinaron la reforma pactada en el 97 entre patronal y sindicatos para conjugar, por primera y única vez, flexibilidad y estabilidad laboral. Ahora puede anotarse el cuarto, cuando el inteligente e inapelable empeño del Gobierno socialista de alentar la Economía Sostenible está a punto de abortarse con la reforma aprobada en su Consejo de Ministros el 16 de junio.
Inexplicablemente, el proyecto de reforma sufrió una metamorfosis asombrosa entre el primer borrador, más equilibrado, del viernes 11, y el decreto aprobado tres días después, quedando un desaguisado que abarata todos los despidos, que subvencionados podrán saldarse con 12 días de indemnización para los objetivos y los facilitará con tan solo alegar "situación económica negativa" de la empresa, sin que haya incurrido en pérdidas y sin necesidad siquiera de aportar acreditaciones fehacientes; limitando al mismo tiempo a los jueces a basarse en la "mínima razonabilidad" para que tengan que sentenciar con manga ancha a favor del empresario.
Sin embargo, puede costar 20 días por año trabajado y hasta nueve mensualidades indemnizar a un trabajador si se despide al reorganizar el trabajo en la empresa para adaptarlo con más flexibilidad a nuevas circunstancias de la producción. Algunos cambios de última hora trastocarán la negociación colectiva en lugar de racionalizarla y otros apenas servirán para reducir la temporalidad.
Jalear a un gobernante con los tópicos sobre la estatura política para que impongan medidas difíciles aunque sean duras suele ser una argucia embaucadora, acuñada por las derechas para confundir a Gobiernos de izquierdas, que no pocas veces se la han tragado. Lo difícil es gobernar con justicia, lo fácil es hacerlo injustamente; y es comprensible que no queriendo admitir que se es injusto se utilice el eufemismo de la dureza. Duro es decirle a ciertos grupos de presión que ya no puede ni debe esperarse que el Gobierno de un país avanzado ampare y subvencione viejas formas de producir por mucho que ganen algunos con ellas a costa del empleo y del progreso industrial del país; difícil es encauzar el emplazamiento a empresarios y trabajadores para mirar de frente al futuro que hace más de un decenio que está pasando por delante de nuestras narices.
Antonio Gutiérrez es diputado del PSOE, presidente de la Comisión de Economía del Congreso y ex secretario general de Comisiones Obreras.
domingo, junio 20, 2010
El sistema de pensiones en España es sostenible, goza de salud y debe estar en permanente evolución, mediante el acuerdo politico y social.
Esta es una de las conclusiones de la jornada Presente y Futuro de las Pensiones en España, realizada en Mérida el 17 de junio, organizadas por la Fundación Cultura y Estudios de CCOO de Extremadura.
Las jornadas comenzaron con la intervención del Secretario General de CCOO de Extremadura Julian Carretero, que consideró que el sistema de pensiones en España es "perfectamente sostenible", su reforma no debe abordarse con prisas e improvisación. En estos momentos lo importante es generar empleo y actividad económica. Es imprescindible potenciar el pacto de Toledo como garantía de equidad y sostenibilidad del sistema público de pensiones.
La primera ponencia de la jornada corrió a cargo de D. Fidel Ferreras Alonso, Director General del Instituto Nacional de la Seguridad Social, quien defendió el sistema público de pensiones en España, como garantía de cohesión social. Cree que la sociedad debe de conocer que Europa es la única región del mundo con un sistema social de protección También valoró la eficiencia y capacidad de gestión del sistema en España. Consideró que para garantizar la sostenibilidad de las pensiones, deben acometerse reformas que sitúen al sistema en la sociedad del siglo XXI, donde los cambios en los comportamientos sociales, en el acceso de las mujeres al empleo y la esperanza de vida de los mayores de 65 años, son radicalmente diferentes a la sociedad de la que emergió el sistema en el pasado siglo. Defendió igualmente el carácter contributivo del sistema.
La segunda ponente fue Diana Alonso San Alberto, del Instituto de Estudios Fiscales quien reflexionó sobre la posición de las mujeres en el sistema español de pensiones. Consideró que la regla de la contributividad obedece no sólo a motivos de sostenibilidad y previsión financiera del Sistema, sino también a una voluntad de catalización de sinergias positivas en la economía nacional, pues produce incentivos a la población para que, ni se aparte del mercado de trabajo, ni participe en la economía sumergida. Consideró que Lo primero que hay que tener en cuenta es que, efectivamente, mujeres y hombres tienen un comportamiento laboral muy distinto, por los condicionantes de género que asignan el papel de cuidadora a las mujeres. En su opinión es necesario abordar la reforma de la pensión de viudedad. Una reforma que debe ser respetuosa con las legítimas expectativas de quienes han ajustado su conducta al modelo vigente. Sin embargo, es fundamental que la sociedad y los políticos adopten una visión integral que permita evaluar los efectos que la pensión de viudedad tiene sobre las elecciones laborales de las mujeres, pues salvo raras excepciones, un hombre no se enfrenta a la decisión de si entrar o no en el mercado de trabajo. Una mujer, por el contrario, lo hace de manera continuada a lo largo de su vida.
San Alberto considera necesario abordar ajustes en el sistema de pensiones, reformas que sean neutrales desde el punto de vista presupuestario y coherente con los principios de equidad y eficiencia. En este sentido es necesario un nuevo diseño de la pensión de viudedad que establezca las garantías necesarias para que opere en su función social, incompatibilizándola con otras rentas, suprimiendo la pensión de viudedad en nuevos matrimonios cuyos integrantes tengan una determinada edad, mejorando, igualmente, la pensión no contributiva, para que sea un verdadero umbral de vida digno y equitativo para las personas mayores, sin interferencias de su estado civil u otras circunstancias pasadas. Consideró esencial que las reformas sean graduales y alargada en el tiempo.
La jornada finalizó con la intervención de Carlos Bravo, responsable de Seguridad Social de la Confederación Sindical de CCOO, que consideró que el Sistema de Pensiones en es un elemento esencial el modelo de protección social en España y en Europa, especialmente para los trabajadores. Para ellos, una vez termina su vida laboral, la principal o única fuente de ingresos es la pensión. Su mantenimiento y consolidación es objetivo preferente para su organización sindical que representa legítimamente a los trabajadores también cuando cesan en la actividad laboral y acceden a pensiones derivadas de aquella. Fruto de este compromiso Bravo recordó que Comisiones Obreras ha sido la única organización social que ha firmado todos los acuerdos de pensiones hasta hoy, considerando que este es el camino, cualquier reforma debe partir del acuerdo social y político. En este sentido defendió el Pacto de Toledo cuyo principal logro fue sacar las pensiones de la confrontación política y social, instaurando un mecanismo de reforma del sistema desde consensos amplios. Por ello, critica la forma y la oportunidad con las que el Gobierno ha presentado sus propuestas.
Bravo consideró igualmente que una sociedad además de atender dignamente a sus mayores, debe entender que reforzar la capacidad de demanda de bienes y servicios de una creciente población, tiene beneficiosos efectos sobre la demanda interna y el empleo, como lo demuestra el impacto económico de los programa de turismo en baja temporada del IMSERSO, en determinados centros turísticos del país.
La esperanza de vida es creciente, afortunadamente, lo que exige que las pensiones deban pagarse durante más años. Y, además, el acceso a la jubilación de generaciones numerosas obliga a pagar más pensiones y durante más años.
Para finalizar Bravo destacó la importancia de incentivar a los trabajadores con una carrera laboral larga, y a los trabajadores que quieran alargar su presencia en el mercado de trabajo.
miércoles, junio 16, 2010
Jornada "Presente y futuro de las pensiones en España" Mérida 17 de junio.
La jornada organizada por la Fundación Cultura y Estudios, con la colaboración de Comisiones Obreras de Extremadura, se realizará en el Hotel Velada de Mérida -Avda. Reina Sofía s/n-. La Inscripción es gratuita hasta completar aforo.
La situación de de crisis económica que vivimos, pone en peligro el sostenimiento de nuestro actual sistema de bienestar social.
Las pensiones son uno de los pilares básicos de nuestro sistema social, por ello es vital que hagamos un debate serio sobre su futuro, para conocer iniciativas y alternativas que fortalezcan derechos y la sostenibilidad del sistema.
Este cuestión es esencial para CCOO de Extremadura y para la Fundación Cultura y Estudios, por ello se organiza esta jornada “Presente y el futuro de las pensiones en España”, para conocer la opinión del Gobierno, de especialistas y las propuestas de Comisiones Obreras.
Pretendemos favorecer la reflexión sobre las medidas a adoptar para garantizar la viabilidad y equidad de nuestro sistema de pensiones, desde una perspectiva económico-financiero, desde una perspectiva de género y desde la óptica de la acción protectora del sistema de la Seguridad Social.
Programa •9,00 a 9,30 horas. Recogida de Materiales. •9,30 a 10,00 Horas. Inauguración.
Pablo Muñoz, Presidente de la fundación Cultura y Estudios Julian Carretero Castro. Secretario General de CCOO de Extremadura•10.00 a 11.00 horas. Ponencia Marco 1:
Fidel Ferreras Alonso Director General del Instituto Nacional de la Seguridad Social Presenta: Teodora Castro. Patrona de la Fundación Cultura y Estudios. •11.00 a 11,15 Horas. Debate •11.15 a 11,45 Horas. Pausa Café.•11.45 a 12,45 Horas. Ponencia Marco 2
Diana Alonso San Alberto Subdirección General de Estudios Tributarios Instituto de Estudios Fiscales (IEF) Presenta: José Mª Izquierdo Calle Director de la Fundación Cultura y Estudios •12,45 a 13,00 Horas. Debate•13,00 a 14.00. Horas. Ponencia Marco 3
Carlos Bravo Secretario de Seguridad Social y Previsión Social Complementaria de la Confederación de CCOO. Presenta: José Mª Rosado Secretario de política institucional de CCOO de Extremadura. •14,00 a 14,15. Debate•14,15. Clausura.
martes, junio 15, 2010
Dos cosmologías en conflicto por Leonardo Boff
Una nueva visión del mundo nos sitúa en el seno de la naturaleza para que vivamos en ella con armonía. El estado natural del universo es su continua expansión, transformación y evolución, no la estabilidad, la inmutabilidad y la permanencia.
lunes, junio 14, 2010
El Sindicalismo confederal debe responder con sosiego, inteligencia, militancia, lucha, convicciones éticas, morales e ideológicas.
lunes, junio 07, 2010
8 de junio Huelga General de Empleados Públicos. Es menester ir a la huelga.
La huelga es el instrumento más potente de los trabajadores para manifetar su poder. Ante los recortes propuestos por el gobierno en función pública y más, es menester una huelga de empleados públicos, de pensionistas. Y despues...martes, junio 01, 2010
Artículo de Ignacio Fernández Toxo: El Gobierno debilita el Estado de Bienestar
Después de la quiebra del sistema financiero estadounidense provocado por la emisión fraudulenta de los bancos de inversión de activos financieros por valor de billones de dólares, y la posterior extensión al consumo y la producción mundial, todos los analistas coincidieron en que tan sólo la decidida y masiva intervención del sector público evitó el riesgo sistémico y el colapso de la intermediación financiera. Una intervención que, sin embargo, no evitó una rápida y abrupta recesión económica en la mayor parte del mundo. Fuente: CCOO
lunes, mayo 31, 2010
Un gobierno debilitado, una oposición en clave electoralista y unos empresarios que aprovechan el momento de extenuación, para imponerse
viernes, mayo 28, 2010
Ante una reforma lesiva CCOO convocará huelga general junto a UGT.