lunes, junio 28, 2010

CCOO convoca concentraciones contra la reforma laboral 30 de junio en Extremadura

CCOO y UGT de Extremadura han convocado concentraciones en todas las cabeceras de comarca de la región para mostrar el rechazo de los trabajadores y las trabajadoras a la reforma laboral que pretende poner en marcha el Gobierno.
Estas concentraciones se configuran como el inicio de las movilizaciones que los sindicatos realizarán durante las próximas fechas y que tendrán como culmen la huelga general del 29 de septiembre.
Todas las concentraciones se llevarán a cabo el miércoles, 30 de junio, a las 20:00 horas.
En Badajoz será frente a la Delegación del Gobierno;
en Cáceres, a las puertas de la Subdelegación del Gobierno;
en Mérida, ante la Presidencia de la Junta de Extremadura;
y en Plasencia,
Navalmoral, Coria, Zafra, Don Benito
y Almendralejo, en frente de sus respectivos ayuntamientos.
El Real Decreto-Ley 10/2010 (RDL) aprobado por el Gobierno y convalidado por el Congreso supone un grave atentado a los derechos de los trabajadores, en tanto que: Facilita a las empresas de manera más fácil, más rápido y más barato el despido individual y colectivo por razones económicas, técnicas, organizativas y productivas. No actúa debidamente sobre la contratación temporal. Al contrario se actúa sobre la dualidad del mercado de trabajo español, haciendo el empleo fijo igual de vulnerable que el empleo temporal.
Nos aleja del cambio de patrón de crecimiento, ya que la competitividad de nuestra economía se busca a través del factor trabajo mediante una reducción de costes laborales, y no por la vía de incrementar la productividad a través de la innovación, la formación y el empleo de calidad.
Es una reforma que no sirve para crear empleo, pues no se orienta dentro de una política global de reforma del sistema financiero que dote de liquidez a las empresas y a los particulares, y porque no diseñan políticas activas hacia las personas desempleadas para su transición laboral y reinserción en el mercado de trabajo.
No va a reducir la dualidad en el mercado de trabajo, ya que al contrario de lo que se pretende, la reforma va a incrementar notablemente la temporalidad por la generalización de los colectivos que pueden ser contratados en la modalidad de contrato de fomento de la contratación de indefinida, así como por los criterios de conversión de los contratos temporales en contratos de esa modalidad.
La reforma va a abaratar y facilitar el despido, posibilitando el “despido exprés” en la extinción del contrato por causas objetivas al otorgar al empresario la facultad de reconocer la improcedencia de la extinción o, lo que es lo mismo, dando eficacia al reconocimiento del empresario de que carece de causas o razones para la extinción (lo que supone la desaparición de los salarios de tramitación). Asimismo, se desregulan las causas del despido colectivo y se reduce la tutela judicial. El objetivo final perseguido es que se declare la procedencia de la extinción contractual.
Privatiza el desempleo, con la legalización y las amplias facultades que otorga a las agencias privadas con ánimo de lucro. Se abre la vía de la contratación de las empresas de trabajo temporal en sectores de riesgo.
Rompe la negociación colectiva y aumenta el poder de dirección empresarial para descolgarse de los incrementos salariales pactados en los convenios colectivos sectoriales, sin que éstos puedan establecer, como se hacía hasta la reforma, las condiciones y procedimientos de inaplicación salarial.

martes, junio 22, 2010

Será más fácil despedir que flexibilizar, por Antonio Gutierrez

En tiempos como estos se agradece la coherencia y la cordura, aunque sea de uno de los nuestros. Hoy el diario el País publica un artículo de Antonio Gutierrez, quien tiene con uno de los recorridos públicos más importantes de España al frente de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras.

En cuanto asoman las crisis proliferan más las ocurrencias que las ideas. Recurrentes ocurrencias sobre nuevas reformas laborales que lo único que renuevan, con contumacia, es la degradación del trabajo. Porque, como la energía en el primer principio de la termodinámica, el empleo ni se crea ni se destruye con las normas laborales, si acaso inducen su transformación y si es para hacerlo más endeble, facilitarán también su precaria creación en épocas de bonanza y su masiva destrucción a las primeras de cambio (del ciclo económico).

La organización del trabajo en una economía es el corolario de su estructura productiva y no al revés. El fordismo no surgió en la agricultura norteamericana durante su expansión al Oeste sino en las fábricas de automóviles y a raíz de que Henry Ford decidiera fabricarlos en serie.

A su vez, la inversión productiva es la que genera los empleos adecuados a los bienes y/o servicios que se vayan a producir y los demanda en la cantidad necesaria para optimizar el capital invertido. Una industria tecnológica requerirá empleos cualificados y una subcontrata de construcción sería ruinosa si nutriese su plantilla a base de arquitectos. La primera mantendrá a sus técnicos por bastante tiempo, porque los desarrollos de su producción necesitarán un buen periodo hasta abrirse hueco en el mercado; la segunda ocupará al grueso de sus empleados mientras dure la obra. Posiblemente esta obtendrá beneficios más rápidamente que aquélla, pero la productividad por hora trabajada, la generación de valor añadido, la competitividad en los mercados nacional e internacional y los mayores beneficios a la postre, aunque se hagan esperar un poco más, serán más plausibles en la industria que en la subcontrata; y contribuirá a la generación de riqueza en el país, más solvente y más sostenible en todos los órdenes.

La confusión entre ganar competitividad en un mundo cambiante y acumular beneficios abundantes, con la mínima inversión y en poco tiempo, como manda la más pura tradición del capitalismo español, ha latido siempre tras las innumerables reformas laborales habidas desde antes incluso de aprobarse el Estatuto de los Trabajadores. En su reforma parcial -y brutal- de 1985 se consagraron hasta ¡16! modalidades de contratación temporal aunque las tareas a desarrollar fueran permanentes. "Los empleos temporales de hoy serán los fijos de mañana", nos espetó el presidente del Gobierno de entonces a cuantos osamos advertirle del destrozo en el mercado laboral que iba a comportar su reforma sustituyendo fijos por eventuales.

En apenas tres años pasamos de tener una tasa de temporalidad del 13% al 30% y en esa dualidad seguimos veinticinco años después. Y no porque se dejaran de hacer reformas, sino precisamente porque se han hecho muchas más al menor bache de la economía pero siempre con el mismo interés de abaratar el factor trabajo como vía principal para recomponer la tasa de beneficio. Reformas, paradójicamente, para mantener el mismo patrón de crecimiento y competitividad. Eso sí es alimentar el inmovilismo frente a la globalización.

Al menos fueron tres los momentos decisivos para modernizar la estructura productiva de nuestro país que se desaprovecharon con otras tantas reformas lampedusianas: a principios de los ochenta con la impropiamente llamada reconversión industrial; al ingreso en las Comunidades Europeas, "preparada" con la precarización laboral de 1985; en la fase de convergencia hacia la Unión Monetaria con Gobiernos del PP que cebaron la burbuja inmobiliaria y arruinaron la reforma pactada en el 97 entre patronal y sindicatos para conjugar, por primera y única vez, flexibilidad y estabilidad laboral. Ahora puede anotarse el cuarto, cuando el inteligente e inapelable empeño del Gobierno socialista de alentar la Economía Sostenible está a punto de abortarse con la reforma aprobada en su Consejo de Ministros el 16 de junio.

Inexplicablemente, el proyecto de reforma sufrió una metamorfosis asombrosa entre el primer borrador, más equilibrado, del viernes 11, y el decreto aprobado tres días después, quedando un desaguisado que abarata todos los despidos, que subvencionados podrán saldarse con 12 días de indemnización para los objetivos y los facilitará con tan solo alegar "situación económica negativa" de la empresa, sin que haya incurrido en pérdidas y sin necesidad siquiera de aportar acreditaciones fehacientes; limitando al mismo tiempo a los jueces a basarse en la "mínima razonabilidad" para que tengan que sentenciar con manga ancha a favor del empresario.

Sin embargo, puede costar 20 días por año trabajado y hasta nueve mensualidades indemnizar a un trabajador si se despide al reorganizar el trabajo en la empresa para adaptarlo con más flexibilidad a nuevas circunstancias de la producción. Algunos cambios de última hora trastocarán la negociación colectiva en lugar de racionalizarla y otros apenas servirán para reducir la temporalidad.

Jalear a un gobernante con los tópicos sobre la estatura política para que impongan medidas difíciles aunque sean duras suele ser una argucia embaucadora, acuñada por las derechas para confundir a Gobiernos de izquierdas, que no pocas veces se la han tragado. Lo difícil es gobernar con justicia, lo fácil es hacerlo injustamente; y es comprensible que no queriendo admitir que se es injusto se utilice el eufemismo de la dureza. Duro es decirle a ciertos grupos de presión que ya no puede ni debe esperarse que el Gobierno de un país avanzado ampare y subvencione viejas formas de producir por mucho que ganen algunos con ellas a costa del empleo y del progreso industrial del país; difícil es encauzar el emplazamiento a empresarios y trabajadores para mirar de frente al futuro que hace más de un decenio que está pasando por delante de nuestras narices.

Antonio Gutiérrez es diputado del PSOE, presidente de la Comisión de Economía del Congreso y ex secretario general de Comisiones Obreras.

domingo, junio 20, 2010

El sistema de pensiones en España es sostenible, goza de salud y debe estar en permanente evolución, mediante el acuerdo politico y social.

Esta es una de las conclusiones de la jornada Presente y Futuro de las Pensiones en España, realizada en Mérida el 17 de junio, organizadas por la Fundación Cultura y Estudios de CCOO de Extremadura.

Las jornadas comenzaron con la intervención del Secretario General de CCOO de Extremadura Julian Carretero, que consideró que el sistema de pensiones en España es "perfectamente sostenible", su reforma no debe abordarse con prisas e improvisación. En estos momentos lo importante es generar empleo y actividad económica. Es imprescindible potenciar el pacto de Toledo como garantía de equidad y sostenibilidad del sistema público de pensiones.

La primera ponencia de la jornada corrió a cargo de D. Fidel Ferreras Alonso, Director General del Instituto Nacional de la Seguridad Social, quien defendió el sistema público de pensiones en España, como garantía de cohesión social. Cree que la sociedad debe de conocer que Europa es la única región del mundo con un sistema social de protección También valoró la eficiencia y capacidad de gestión del sistema en España. Consideró que para garantizar la sostenibilidad de las pensiones, deben acometerse reformas que sitúen al sistema en la sociedad del siglo XXI, donde los cambios en los comportamientos sociales, en el acceso de las mujeres al empleo y la esperanza de vida de los mayores de 65 años, son radicalmente diferentes a la sociedad de la que emergió el sistema en el pasado siglo. Defendió igualmente el carácter contributivo del sistema.

La segunda ponente fue Diana Alonso San Alberto, del Instituto de Estudios Fiscales quien reflexionó sobre la posición de las mujeres en el sistema español de pensiones. Consideró que la regla de la contributividad obedece no sólo a motivos de sostenibilidad y previsión financiera del Sistema, sino también a una voluntad de catalización de sinergias positivas en la economía nacional, pues produce incentivos a la población para que, ni se aparte del mercado de trabajo, ni participe en la economía sumergida. Consideró que Lo primero que hay que tener en cuenta es que, efectivamente, mujeres y hombres tienen un comportamiento laboral muy distinto, por los condicionantes de género que asignan el papel de cuidadora a las mujeres. En su opinión es necesario abordar la reforma de la pensión de viudedad. Una reforma que debe ser respetuosa con las legítimas expectativas de quienes han ajustado su conducta al modelo vigente. Sin embargo, es fundamental que la sociedad y los políticos adopten una visión integral que permita evaluar los efectos que la pensión de viudedad tiene sobre las elecciones laborales de las mujeres, pues salvo raras excepciones, un hombre no se enfrenta a la decisión de si entrar o no en el mercado de trabajo. Una mujer, por el contrario, lo hace de manera continuada a lo largo de su vida.

San Alberto considera necesario abordar ajustes en el sistema de pensiones, reformas que sean neutrales desde el punto de vista presupuestario y coherente con los principios de equidad y eficiencia. En este sentido es necesario un nuevo diseño de la pensión de viudedad que establezca las garantías necesarias para que opere en su función social, incompatibilizándola con otras rentas, suprimiendo la pensión de viudedad en nuevos matrimonios cuyos integrantes tengan una determinada edad, mejorando, igualmente, la pensión no contributiva, para que sea un verdadero umbral de vida digno y equitativo para las personas mayores, sin interferencias de su estado civil u otras circunstancias pasadas. Consideró esencial que las reformas sean graduales y alargada en el tiempo.

La jornada finalizó con la intervención de Carlos Bravo, responsable de Seguridad Social de la Confederación Sindical de CCOO, que consideró que el Sistema de Pensiones en es un elemento esencial el modelo de protección social en España y en Europa, especialmente para los trabajadores. Para ellos, una vez termina su vida laboral, la principal o única fuente de ingresos es la pensión. Su mantenimiento y consolidación es objetivo preferente para su organización sindical que representa legítimamente a los trabajadores también cuando cesan en la actividad laboral y acceden a pensiones derivadas de aquella. Fruto de este compromiso Bravo recordó que Comisiones Obreras ha sido la única organización social que ha firmado todos los acuerdos de pensiones hasta hoy, considerando que este es el camino, cualquier reforma debe partir del acuerdo social y político. En este sentido defendió el Pacto de Toledo cuyo principal logro fue sacar las pensiones de la confrontación política y social, instaurando un mecanismo de reforma del sistema desde consensos amplios. Por ello, critica la forma y la oportunidad con las que el Gobierno ha presentado sus propuestas.

Bravo consideró igualmente que una sociedad además de atender dignamente a sus mayores, debe entender que reforzar la capacidad de demanda de bienes y servicios de una creciente población, tiene beneficiosos efectos sobre la demanda interna y el empleo, como lo demuestra el impacto económico de los programa de turismo en baja temporada del IMSERSO, en determinados centros turísticos del país.

La esperanza de vida es creciente, afortunadamente, lo que exige que las pensiones deban pagarse durante más años. Y, además, el acceso a la jubilación de generaciones numerosas obliga a pagar más pensiones y durante más años.

Calcular el número de pensionistas en las próximas décadas es sencillo y fiable, partimos de la población actual y de su índice de supervivencia, datos que conocemos o estimamos con bastante precisión. Sin embargo, la evolución del empleo en España en las próximas décadas, su calidad y retribución media; el incremento del Salario Mínimo Interprofesional hasta alcanzar el objetivo compartido del 60% del salario medio; la evolución de la tasa de actividad femenina, aún más de 20 puntos porcentuales inferior a la masculina; la edad de acceso de los jóvenes al mercado de trabajo, muy tardía hoy contra la voluntad de ellos mismos; la evolución del PIB; las tasas de natalidad y su relación con el refuerzo de medidas de protección a la familia, especialmente por hijos a cargo; la llegada continuada de población inmigrante para incorporarse a nuestro mercado de trabajo; son variables sobre las que debemos actuar y que determinan también nuestra capacidad de financiación futura de los sistemas de protección social.

Para finalizar Bravo destacó la importancia de incentivar a los trabajadores con una carrera laboral larga, y a los trabajadores que quieran alargar su presencia en el mercado de trabajo.

miércoles, junio 16, 2010

Jornada "Presente y futuro de las pensiones en España" Mérida 17 de junio.

La jornada organizada por la Fundación Cultura y Estudios, con la colaboración de Comisiones Obreras de Extremadura, se realizará en el Hotel Velada de Mérida -Avda. Reina Sofía s/n-. La Inscripción es gratuita hasta completar aforo.

La situación de de crisis económica que vivimos, pone en peligro el sostenimiento de nuestro actual sistema de bienestar social.

Las pensiones son uno de los pilares básicos de nuestro sistema social, por ello es vital que hagamos un debate serio sobre su futuro, para conocer iniciativas y alternativas que fortalezcan derechos y la sostenibilidad del sistema.

Este cuestión es esencial para CCOO de Extremadura y para la Fundación Cultura y Estudios, por ello se organiza esta jornada “Presente y el futuro de las pensiones en España”, para conocer la opinión del Gobierno, de especialistas y las propuestas de Comisiones Obreras.

Pretendemos favorecer la reflexión sobre las medidas a adoptar para garantizar la viabilidad y equidad de nuestro sistema de pensiones, desde una perspectiva económico-financiero, desde una perspectiva de género y desde la óptica de la acción protectora del sistema de la Seguridad Social.

Programa •9,00 a 9,30 horas. Recogida de Materiales. •9,30 a 10,00 Horas. Inauguración.

Pablo Muñoz, Presidente de la fundación Cultura y Estudios
Julian Carretero Castro. Secretario General de CCOO de Extremadura

•10.00 a 11.00 horas. Ponencia Marco 1:

Fidel Ferreras Alonso Director General del Instituto Nacional de la Seguridad Social
Presenta: Teodora Castro. Patrona de la Fundación Cultura y Estudios. •11.00 a 11,15 Horas. Debate •11.15 a 11,45 Horas. Pausa Café.

•11.45 a 12,45 Horas. Ponencia Marco 2

Diana Alonso San Alberto Subdirección General de Estudios Tributarios Instituto de Estudios Fiscales (IEF)
Presenta: José Mª Izquierdo Calle Director de la Fundación Cultura y Estudios •12,45 a 13,00 Horas. Debate

•13,00 a 14.00. Horas. Ponencia Marco 3

Carlos Bravo Secretario de Seguridad Social y Previsión Social Complementaria de la Confederación de CCOO.
Presenta: José Mª Rosado Secretario de política institucional de CCOO de Extremadura. •14,00 a 14,15. Debate

•14,15. Clausura.

martes, junio 15, 2010

Dos cosmologías en conflicto por Leonardo Boff

Una nueva visión del mundo nos sitúa en el seno de la naturaleza para que vivamos en ella con armonía. El estado natural del universo es su continua expansión, transformación y evolución, no la estabilidad, la inmutabilidad y la permanencia.
Dos cosmologías en conflicto
Nuestra cosmología actual es la de la conquista, la dominación y la explotación del mundo, con vistas al progreso y al crecimiento ilimitado. Por cosmología entendemos la visión del mundo – cosmovisión – que subyace a las ideas, a las prácticas, a los hábitos y a los sueños de una sociedad. La nuestra Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomística y reduccionista.
Por causa de esta cosmovisión, se produjeron innegables beneficios para la vida humana, pero también contradicciones perversas como que el 20% de la población mundial controle y consuma el 80% de todos los recursos naturales, generando un foso entre ricos y pobres como nunca antes ha habido en la historia. La mitad de las grandes selvas ha sido destruida, el 65% de las tierras cultivables, perdidas, cerca de 5.000 especies de seres vivos desaparecidas anualmente y más de mil agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, esparcidos por suelo, el aire y las aguas.
Se han construido armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda vida humana. El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa en el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, en el 2035 se llegará fatalmente a un aumento de 2 grados centígrados, y si no se hace nada, según ciertas previsiones, a finales de siglo serán 4 ó 5 grados, lo que volverá la vida, tal como la conocemos hoy, prácticamente imposible.
El predominio de los intereses económicos, especialmente especulativos, capaces de reducir países enteros a la más brutal miseria, y el consumismo, han trivializado nuestra percepción del peligro que vivimos y conspiran contra cualquier cambio de rumbo.
En contraposición, está compareciendo con más fuerza cada vez, una cosmología alternativa y potencialmente salvadora. Ya tiene más de un siglo de elaboración y alcanzó su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Se deriva de las ciencias del universo, de la Tierra y de la vida. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició a partir del Big bang, hace cerca de 13.700 millones de años. El universo está continuamente expandiéndose, organizándose y autocreándose. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad, la transformación y la adaptabilidad y no la inmutabilidad y la permanencia. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para co-evolucionar y garantizar el equilibrio de todos los factores.
Vivimos tiempos de urgencia. El conjunto de las crisis actuales está creando una espiral de necesidades de cambio que, si no son implementadas, nos conducirán al caos colectivo, pero que si son asumidas, nos pueden elevar a un estadio más alto de civilización. Y es en este momento cuando la nueva cosmología se revela inspiradora. En vez de dominar la naturaleza, nos sitúa en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia. En vez de una globalización niveladora de las diferencias, nos sugiere el biorregionalismo que valora las diferencias. Este modelo procura construir sociedades autosostenibles dentro de las potencialidades y de los límites de las biorregiones, basadas en la ecología, en la cultura local y en la participación de las poblaciones, respetando la naturaleza y buscando el “vivir bien” que es la armonía entre todos y con la madre Tierra.
Lo que caracteriza a esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización humana, el respeto por toda la vida y los derechos y la dignidad de la naturaleza y no su explotación.
La fuerza de esta cosmosofía reside en el hecho de estar más de acuerdo con las reales necesidades humanas y con la lógica del propio universo. Si optamos por ella, se creará la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad tendrán centralidad. Será el gran giro salvador que precisamos urgentemente.
Por Leonardo Boff Filósofo y escritor Solidarios.org

lunes, junio 14, 2010

El Sindicalismo confederal debe responder con sosiego, inteligencia, militancia, lucha, convicciones éticas, morales e ideológicas.

El brutal ataque al que está siendo sometido los trabajadores y trabajadoras y su legítimo representante, el Sindicalismo Confederal, por parte del los medios al servicio del capital más neoliberal, solo puede responderse con sosiego, inteligencia, militancia, lucha, convicciones éticas, morales e ideológicas.
El sindicalismo confederal es atacado por ser el último dique ante la corriente neoliberal, que siendo los creadores de la crisis, han encontrado en los derechos de los trabajadores la explicación a la crisis económica y política actual, culpando igualmente a los trabajadores de la baja competitividad de nuestros productos frente a terceros.
Al dique del sindicalismo confederal se le están colocando cargas explosivas para proceder a su voladura controlada, a saber:
•Orientando toda la capacidad mediática del neoliberalismo para lanzar falsedades, medias verdades, para impactar a una población perpleja y desesperanzada.
•Poniendo en cuestión la legitimidad de la representatividad del sindicalismo confederal (en este sentido ha venido muy bien el escaso seguimiento de la huelga en el sector público, donde el sindicalismo confederal siempre ha encontrado resistencias para realizar su acción sindical).
•Atacando los derechos sindicales emanados de la Constitución Española (como la utilización del crédito horario sindical o las ayudas institucionales que desde el año 85 recoge la Ley ORGANICA DE LIBERTAD SINDICAL), cuestionando, de esta manera, la escasa democracia participativa en el seno empresa de este país.
La derecha política no queda rezagada inaugurando una nueva línea argumental: ellos se transmutan como los genuinos representantes de los trabajadores.
La socialdemocracia en el poder con su irresponsable actitud ha facilitado que el mercado sin control, gobierne en estos momentos la política.
Ante esta situación hay que combinar una estrategia de defensa y ataque, para salvaguardar los intereses de los trabajadores, y preservar el instrumento de acción de trabajadores y trabajadoras el sindicalismo confederal.

lunes, junio 07, 2010

8 de junio Huelga General de Empleados Públicos. Es menester ir a la huelga.

La huelga es el instrumento más potente de los trabajadores para manifetar su poder. Ante los recortes propuestos por el gobierno en función pública y más, es menester una huelga de empleados públicos, de pensionistas. Y despues...
Congelar las pensiones, rebajar el salario a los empleados públicos, suprimir el periodo transitorio para la jubilación parcial, suprimir la retroactividad en materia de dependencia y reducir la inversión, llevan al país a una situación de desastre y traspasa todos los límites en una dinámica que conduce a la confrontación y el conflicto social generalizado.
Las medidas son Injustas, pues castigan a las personas y colectivos de trabajadores más vulnerables.
Son Antieconómicas y afectan muy gravemente al país, especialmente a Extremadura, pues la congelación de las pensiones y el recorte de salarios de empleados públicos y la reducción de las inversiones, impiden nuestro incipiente desarrollo (tenemos las pensiones más bajas del país, igual que los salarios de los empleados públicos) pues se paralizan obras tan importantes como el AVE, la plataforma logística, infraestructura viaria como la conexión con el levante.
Los empleados públicos nunca han visto aumentar nóminas durante el periodo expansión económica. Sus organizaciones alcanzaron un acuerdo económico para la legislatura, con pírricas subidas salariales (0,3% para este año), acuerdo firmado con la vicepresidencia primera del gobierno hace apenas 6 meses.
Estos recortes culpabilizan en exclusiva al trabajo de los desmanes del capital. No es razonable, son indignas, pues surgen del incumplimiento de acuerdos alcanzados legítimamente por las partes en libertad.
Los trabajadores tenemos que responder, La huelga es nuestro instrumento, no podemos aceptar sumisamente estas medidas. Participar en la Huelga del 8 de junio es una expresión de civismo de compromiso, de ciudadanía, de libertad. En Extremadura están convocadas manifestaciones a las 19,00 horas en:
Badajoz: desde la Plaza de España
Cáceres: desde la Avenida de Portugal (plaza América).

martes, junio 01, 2010

Artículo de Ignacio Fernández Toxo: El Gobierno debilita el Estado de Bienestar

Después de la quiebra del sistema financiero estadounidense provocado por la emisión fraudulenta de los bancos de inversión de activos financieros por valor de billones de dólares, y la posterior extensión al consumo y la producción mundial, todos los analistas coincidieron en que tan sólo la decidida y masiva intervención del sector público evitó el riesgo sistémico y el colapso de la intermediación financiera. Una intervención que, sin embargo, no evitó una rápida y abrupta recesión económica en la mayor parte del mundo. Fuente: CCOO
Fueron tiempos de políticas públicas y manual keynesiano. De dignos amagos sobre la supremacía de la democracia y de la política. Pero fue un espejismo. Aquellos que reclamaron un paréntesis al capitalismo y que esperaron agazapados hasta que escampara; los que provocaron el desastre y vivieron aparentemente bajo el signo del descrédito social; los ideólogos del capitalismo de casino, que parecen no tener rostro; todos ellos han emergido de nuevo y han puesto a los gobiernos a sus pies, recetando mercado y agitando convulsiones monetarias.
El Gobierno español ha sido uno de ellos. Incapaz de prever la dimensión de la crisis, fue aceptando su gravedad a medida que improvisaba un paquete tras otro de medidas de corto alcance y escasa o nula coordinación. Sumó a su insolvencia una acusada ausencia de liderazgo que, en tiempos de recesión, se nos antojaba imprescindible para convocar a las fuerzas políticas y sociales y explorar la posibilidad de un Pacto de Estado. En su lugar se fueron sucediendo acuerdos de baja intensidad y alta disputa mediática, siempre activados por un Partido Popular cegado por el horizonte electoral.
No faltó en este festival de despropósitos, la Unión Europea, más atenta a los vaivenes de los mercados, que a la necesidad de preservar la Unión Política y Monetaria. De la primera, mejor no hablar; y de la segunda, sólo cabe hablar de decepción y fracaso. Una decepción que deriva en irresponsabilidad cuando se trata de hacer frente a situaciones de grave crisis económica y financiera como la de Grecia, a la que se atendió tarde y mal, sometiéndola a la dictadura de los mercados financieros.
Y entonces, llegó el plan de ajuste. El presidente del Gobierno lo anunció en el Congreso de los Diputados el 12 de mayo, y el Consejo de Ministros lo aprobó el 20 de mayo. Un plan para reducir el déficit público en 15.000 millones de euros hasta 2011, a rebufo de los mercados, de la UE y de los dictados del FMI. Un nuevo paquete de medidas, pero esta vez, con un objetivo claro y unas víctimas definidas. El objetivo: reducir el déficit público, recortando drásticamente el gasto social; las víctimas: pensionistas, empleados públicos y personas dependientes. En unos días, el Gobierno cambió el rumbo e interpretó de la forma más ortodoxa las recetas del liberalismo económico: menos estado de bienestar y más confianza en los mercados, es decir, más sacrificio para los de siempre.
Este no es el camino
CCOO no tardó en responder. Las medidas contempladas en el plan nos parecen injustas (afecta a alguno de los sectores más débiles de la sociedad), desequilibradas (se opta por reducir el gasto abandonando cualquier iniciativa para aumentar los ingresos), antieconómicas (reducen la capacidad de compra de pensionistas y empleados públicos lo que provocará un descenso del consumo y un freno a la reactivación), quiebran la legitimidad del diálogo social (el consenso parlamentario y social derivado del Pacto de Toledo y de los acuerdos con los empleados públicos saltan por los aires), y contaminan la negociación colectiva en el sector privado (en numerosos convenios los empresarios han roto compromisos salariales anteriores).
En coherencia con el análisis que nos merece el plan de ajuste, los sindicatos acordamos una huelga general en las Administraciones Públicas para el 8 de junio, y advertimos al Gobierno que de seguir por el camino del recorte del gasto social, vulnerando derechos sociales y laborales, quedan abiertos todos los escenarios de movilización social, incluida la huelga general. Concretaría más: si además del plan de ajuste y en ausencia de acuerdo en la mesa de reforma del mercado de trabajo, el Gobierno legisla por decreto contra los derechos de los trabajadores, habrá huelga general, según acordó nuestro Consejo Confederal reunido el pasado 27 de mayo. No podemos tolerar que la destrucción de empleo que se acerca ya a los 4,7 millones de parados y el ataque al estado de bienestar, cuyo origen hay que buscarlo en las políticas especulativas y la crisis del sistema financiero, se agiten como la "única posibilidad de superar la grave crisis por la que atraviesa la economía española".
Hemos repetido hasta la saciedad que hay otra forma de hacer las cosas. Se puede y se debe reformar el sistema financiero, para que fluya el crédito a familias y empresas; hay que recuperar figuras tributarias alegremente eliminadas (impuesto de patrimonio, de sucesiones, modificar impuesto de sociedades…); hay que abordar de una vez por todas el debate para una nueva fiscalidad, más ambiciosa y equitativa; se tiene que precisar un plan de lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida, que permita cuantificar anualmente los ingresos obtenidos. En definitiva, el plan de ajuste no es la única salida. O somos capaces de compartir sacrificios para superar la delicada situación económica, y trabajamos por un acuerdo de todos, en el que el Gobierno se implique con decisión y firmeza, o entraremos en tiempos de creciente y sostenida movilización general contra las medidas injustas y antieconómicas que ha aprobado el Gobierno.
Ignacio Fernández Toxo es Secretario general de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras

lunes, mayo 31, 2010

Un gobierno debilitado, una oposición en clave electoralista y unos empresarios que aprovechan el momento de extenuación, para imponerse

La posibilidad de un acuerdo para la reforma laboral es remota. El escenario no puede ser peor: un gobierno debilitado, una oposición en clave electoralista y unos empresarios con tentaciones de aprovechar el momento de extenuación gubernamental para imponer su reforma laboral. El contexto es poco favorecedor para el acuerdo.
La patronal tampoco pierde de vista el favor que puede hacer a la derecha emergente. Una reforma laboral no pactada, es muy probable –dada las presiones internacionales para recortar derechos- que provoque la convocatoria de una huelga general.
Ya hemos comentado en este blog que nos encontramos ante un ataque sin precedentes al estado de bienestar apenas conseguido en España, un ataque que tendrá como brazo ejecutor el gobierno que más había avanzado en la implementación del estado de bienestar integral, un gobierno ingenuo, incapaz de prever el ataque de los halcones internacionales, en medio de un proyecto de monada única incompleto. Este gobierno ha tenido que arrodillarse ante el mercado.
Las movilizaciones que se avecina tienen más de un destinatario: por su puesto el gobierno, pero también la Unión Europea y su timorata unión monetaria. Los mercado internacionales fuente de especulación y destructores de binestar. Si les dejamos implantarán las recetas neoliberales que terminarán con nuestro sistema social de derechos.
Tampoco podemos olvidar que ante una crísis internacional, con recetas impuestas por organismos internacionales, el sonido del silencio acompaña la acción de la Confederación Europea de Sindicatos y de la Internacional Sindical. Ante ataques globales la respuesta o es global o no es respuesta.
Para seguir reflexionando sobre este asunto recomiendo el artículo del periódico digital nueva tribuna Hipótesis descabelladas, de Pedro Luis Angosto.

viernes, mayo 28, 2010

Ante una reforma lesiva CCOO convocará huelga general junto a UGT.

Esto fue aprobado ayer en el Consejo Confederal de CCOO, máximo órgano de dirección entre congresos, dentro del informe presentado por Ignacio Fernández Toxo.
El informe general, que analiza el plan de ajuste y la situación del diálogo social, sometía a consideración del Consejo Confederal tres propuestas precisas:
1. Ratificar la voluntad inequívoca de CCOO de alcanzar un acuerdo en la mesa del mercado laboral.
2. Facultar a la Comisión Ejecutiva Confederal para determinar sobre la continuidad de las movilizaciones y, en su caso, sobre la eventual convocatoria de una huelga general.
3. Ratificar la estrategia de unidad de acción mantenida con la UGT para que las propuestas de movilizaciones se realicen y gestionen de manera unitaria.
Tras un intenso debate el Consejo concluyó que "En el actual escenario socioeconómico marcado por los recortes decididos por el Gobierno y ante cualquier tipo de reforma del mercado de trabajo lesiva para los derechos de los trabajadores, la Confederación Sindical de CCOO, en el marco del actual proceso de movilización, procederá a la convocatoria de una huelga general".
El informe aprobado rechaza el plan de ajuste del Gobierno y apuesta por apurar hasta el último minuto las posibilidades de un acuerdo sobre la reforma del mercado de trabajo, a pesar de las diferencias que existen con las organizaciones empresariales.

jueves, mayo 27, 2010

Entrevista a Antonio Gutierrez " Una reforma laboral que permita crear empleo" no es una propuesta, es un deseo.

Hoy aparece en el periodico digital nueva tribuna.es una muy interesante entrevista a Antonio Gutiérrez, actualmente diputado del grupo socialista en el Congreso y presidente de la Comisión de Economía y Hacienda de dicha institución. El ex secretario general de CCOO, cree que "las pretendidas lealtades ciegas pueden llevar a la tumba al más pintado"
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...y que las reformas que nos demandan Europa y los organismos internacionales pueden dejarnos definitivamente relegados a la categoría de país periférico. Pero, al mismo tiempo, advierte de que el Gobierno se ha decidido por el plan de ajuste porque era necesario y porque, de no hacerlo, la factura que hubiéramos tenido que pagar hubiera sido mayor que todo el recorte que vamos a tener que sufrir.
NUEVATRIBUNA: Es un poco triste que cuando por fin el Gobierno va a sacar adelante un paquete de medidas que algunas fuerzas políticas le han venido reclamando durante meses lo haga completamente solo: sin el apoyo de esas fuerzas de la derecha y sin el de los grupos de la izquierda parlamentaria...
ANTONIO GUTIÉRREZ: Han sido medidas bruscamente adoptadas, de difícil explicación, en un momento que ha provocado desconcierto porque se ha pasado de generar expectativas de recuperación de la economía a esta sacudida tan fuerte de devolver al país a una realidad muy cruda, la de la más que probable penalización de nuestra deuda. Yo creo que cuando se está en crisis las frustraciones son más que proporcionales a la expectativa que se ha creado. No es muy admisible que se dé esta inhibición generalizada por el resto de la Cámara y menos por partidos que están pidiendo por la mañana recorte del gasto y por la tarde aumento del gasto, haciendo populismo con distintos segmentos electorales.
N.T.: No deja de ser pintoresco que el PP haya cogido de repente la bandera de la defensa del gasto social defendiendo a ultranza a los pensionistas...
A.G.: Ahí se junta una cierta ingenuidad y premura de explicaciones por parte del Gobierno actual y una maldad intencionada por parte del PP. Es decir, esta combinación de ingenuidad y maldad suele dar un precipitado explosivo en política.
Debería explicarse que la revalorización de las pensiones se cristalizó por ley en el 96 tras el acuerdo que se plasmó en el Pacto de Toledo, y fue el primer acuerdo que se le arrancó a Felipe González tras la huelga general de enero del 94. Inicialmente, Felipe se negó a negociar pero en septiembre de 1994 se alcanzaron, entre otros acuerdos, el derecho a la negociación de los empleados públicos para que sus retribuciones ya no fueran otorgadas por el Gobierno de turno, sino que tuvieran como cualquier trabajador una cierta democracia industrial, el derecho a autotutelarse y negociar sus intereses, y la revalorización de las pensiones. El acuerdo para revalorizarlas automáticamente se hace en el 94 con el último gobierno socialista y dado que se estaba al final de la legislatura, en una etapa muy tumultuosa de crispación política por excelencia, no se pudo materializar por ley. Después, lo reivindicamos CCOO y UGT. No fue una concesión graciosa del PP.
Esto no se ha explicado pero el Gobierno peca también de ingenuidad porque no se ha tomado el suficiente tiempo ni ha aplicado la suficiente pedagogía para explicar que no es una congelación que afecte a los más débiles, que son los que tienen la pensión mínima y las pensiones no contributivas. Pero sobre todo, si llega a darse, la congelación será sólo de unas décimas dada la atonía de precios que tenemos. De hecho, a mi me parece más inquietante que se prolongue una situación de estancamiento de la inflación por debajo del 1%. Y habría que decir que en ningún caso lo empezarán a notar en el bolsillo los pensionistas con pensión contributiva hasta 2012. Tras el anuncio del programa de recortes, hay personas mayores que creen que es que les quitan la pensión al mes que viene. Y no se les va a quitar ni ahora ni nuca. La congelación, que no el retroceso, solamente será para la evaluación de la pensión entre noviembre de 2010 y noviembre de 2011 y la paga correspondiente a esa desviación se aplicaría o se dejaría de aplicar en 2012. Hasta entonces todo el mundo tranquilo.
N.T.: Otra cosa es el "pensionazo", el retraso de la edad de jubilación, con el que usted ha sido muy crítico.
A.G.: Creo que es una medida que no está decidida, es una sugerencia un tanto improvisada que al menos se ha reconducido mandándola a la Comisión del Pacto de Toledo. En el tema de las pensiones, da la sensación de que en España no se han hecho reformas, cuando lo cierto es que no se ha hecho otra cosa desde 1985. Precisamente, a diferencia de los que ya querían reformas a muy largo plazo, con vistas a quince, veinte o treinta años, con el pretexto de estar muy preocupados por el futuro y que en realidad lo que buscaban era defender intereses en torno al mercado de pensiones, intereses muy inmediatos, en el Pacto de Toledo se acometen reformas parciales y periódicas para ira ajustando el sistema sin incurrir en palos de ciego de gran calado que pudieran hacer irreversible la pérdida de algunos derechos o unas mermas en nuestro sistema público de pensiones injustificadas. Espero que el Gobierno se convenza en su momnento de que es preferible optar por reformas manejables que no por decisiones precipitadas, impelidos por previsiones catastrofistas que hacen mucho daño a mucha gente, a muy largo plazo, y que son irreversibles o difícilmente reversibles.
N.T.: Hablando de presiones y de intereses que nada tienen que ver con la sostenibilidad del sistema, hubo un momento en el que pareció que el propio ministro de Trabajo estaba animándonos a suscribir planes privados de pensiones. ¿Qué le pasa a este Gobierno que transmite tan mal sus intenciones? ¿Es sólo un problema de comunicación?
A.G.: Desde la Transición, cuando se tiene un fracaso electoral o un contratiempo político lo más recurrente, lo más fácil y también lo más engañoso es echarle la culpa a la política de comunicación que, ciertamente, puede fallar y ha fallado en muchísimas ocasiones. Pero uno comunica mal lo que hace no muy bien o aquello que se ve obligado a hacer por circunstancias que le desbordan. Es el caso del Gobierno español y de otros gobiernos. Estamos ante una crisis en la que los que más pontifican son quienes como el FMI, que acaba de darnos de nuevo su más que archisabido recetario sin ningún empacho y sin sonrojarse, tienen una reforma por hacer aplazada desde hace más de 25 años. Han sido conscientes de ello los sucesivos directores gerentes incluido nuestro Rodrigo Rato, que saltó del cargo a sabiendas de que había una reforma que no quiso hacer. Todavía en el mes de junio de 2008, el FMI hacía un análisis de una situación que calificaba de "desaceleración ya pasajera" -estamos hablando de la primavera de 2008- como un fenómeno que estaba superándose, y vaticinaba la vuelta al crecimiento en el último trimestre de 2008. El fracaso de sus previsiones no pudo ser más sonoro. Lo mismo le pasó al BCE, que tuvo la osadía y la miopía de elevar los tipos de interés también en aquél mes de junio de 2008, considerando por lo tanto que el problema que había en Europa seguía siendo de inflación y no de caída brutal de la demanda.
Yo comprendo que una crisis sin precedentes en cuanto a su complejidad y envergadura desborda a grandes organismos internacionales y que desborda a un gobierno. No obstante, esto no debe servir de justificación. Un discurso político aceptable debe reunir al menos dos condiciones: la franqueza y la humildad. La franqueza para decirle a la gente con claridad qué es lo que está pasando y en qué nos hemos equivocado y la humildad para no volver a generar grandes expectativas que devienen en grandes frustraciones. Cada cosa que se hace es porque no se puede escurrir el bulto, pero también hay que reconocer que puede no ser lo más adecuado ni lo último. Son errores políticos y honestamente hay que reconocerlo así.
N.T.: Es decir, que el Gobierno lo está haciendo mal...
A.G.: Yo no soy partidario de aplicar categorías absolutas. Hay cosas que las está haciendo mal o no muy correctamente.
N.T.: Cuando Zapatero presenta su plan de ajuste, pide un gran sacrificio social pero sin contrapartidas. Después, ha circulado el proyecto, confirmado este miércoles por el presidente, del nuevo impuesto para ricos. ¿Es una buena idea?
A.G.: Yo creo que hay que hacerlo pero no porque estemos en una situación de crisis ni como un gesto de cara a la galería. Y en España, como en el resto de los países europeos, se lleva mucho el desequilibrio fiscal en favor de los más ricos y recargando el peso del sistema tributario sobre las rentas del trabajo. Si a esto añadimos una situación de crisis en la que hay que pedir sacrificios, la manera de conseguir un equilibrio es vía impuestos o vía ingresos. Dicho esto, a mi me parece que esto es un buen ejemplo de cómo a veces se cometen errores políticos que transmiten primero confusión y generan luego decepción. En el debate del miércoles de la semana pasada, en la presentación inicial, el presidente del Gobierno no hizo referencia alguna a la cuestión impositiva, sino que fue en el transcurso del debate y en la respuesta a uno de los grupos cuando lo planteó. Estas cosas no es bueno improvisarlas sobre la marcha. Si uno está convencido de que tiene que sacarlo adelante, tampoco tiene por qué aparecer como una concesión en el fragor de un debate. Se trae preparada y se expone desde el principio.
Yo creo que el Gobierno tenía que haber expuesto desde la primera intervención de su presidente la voluntad inequívoca de buscar un equilibrio en los sacrificios, en este caso vía impuestos, y acto seguido tendrían que haberse dicho cosas que entenderá todo el mundo. Lamentablemente, puede resultar muy populista e incluso demagógico decir que al mismo tiempo que impones recortes del gasto puedes imponer nuevos ingresos. Pero esto es mentira. Reducir gasto está en la mano inmediata de un Gobierno, lo puedes hacer por decreto, mientras que los impuestos no. Los impuestos no se decretan, se legislan. Avanzando la voluntad de hacerlo, si se entra a dar pistas además equívocas, no se traduce de inmediato en un aumento de los impuestos sino en temor, inseguridad... Lo que vas a obtener con un mal enfoque, con la presentación precipitada del asunto, es que se dispare el ingenio fiscal, que es lo que está en la mano de cualquier contribuyente y sobre todo de las grandes fortunas que son las que más facilidades tienen para las ingenierías fiscales. No era tan difícil haber explicado una cosa que era tan elemental y obvia. Y es que justamente estos días estamos en plena campaña de la renta. Basta que se hagan anuncios a tontas y a locas para que la maquinaria fiscal, lejos de obtener más ingresos se encuentre con menos por la vía de las argucias fiscales.
Lo más correcto, sensato y no demogógico hubiera sido una vez declarada la voluntad, no dar pie a conjeturas sobre si se va a tocar este o aquél impuesto y haberse autoconvocado para el momento procesal oportuno en el marco de la Ley General Presupuestaria, y haber consensuado o decidido como Gobierno algunas reformas impositivas. Como ya está rodando la piedra por el pedregal, ya creo que entre el riesgo de quedar de nuevo como un Gobierno que genera expectativas y luego las defrauda y el de que haya alguna picaresca fiscal, prefiero asumir el segundo riesgo tal y como están las cosas. Aunque podamos perder alguna recaudación. Pero creo que se podría haber evitado con un poco más de planificación y prudencia. A estas alturas, ya es menos malo que nos encontremos con algún pícaro que le haga luz de gas a la Hacienda Pública.
Por lo demás, se podría retomar el impuesto del patrimonio, que no se debería haber dejado. Yo ya dije en su momento que me parecía una concesión gratuita y una temeridad perder ese impuesto no tanto por el voumen -que tal y como estamos no son despreciables 2100 millones que se recaudan por ese impuesto- sino por lo que simboliza en cuanto a gravar a las grandes fortunas.
N.T.: Y toda esa precipitación es fruto del personalismo de Zapatero...
A.G.: Es una situación nueva para cualquier gobernante y es posible que cualquiera en sus circunstancias pudiera incurrir en estas fugas hacia delante. Y tenemos que decirlo, incluso desde mi posición, para que pequeños traspiés de un Gobierno no se conviertan en un batacazo. Nunca he creído en las pretendidas lealtades ciegas, que pueden llevar a la tumba al más pintado.
N.T.: ¿Le ha llegado la hora al Gobierno de una remodelación?
A.G.: No creo demasiado en las remodelaciones de las personas. El Gobierno socialista que encabeza Zapatero es de los que han tenido mayor versatilidad, mayor dinamismo, mayor cambio y más numerosos recambios. Habría que repensarse la estructura. Algunas personas me parecen excelentes, pero se da la paradoja de que a algunas como Garmendia, una mujer valiosísima desde el punto de vista profesional y con una gran prudencia política, se las ubica en una estructura un tanto forzada. Posiblemente se diseñó en un momento en que no se calibraba ni de lejos la profundidad de la crisis. Esta estructura sí induce a un desconcierto del Gobierno. Desconcierto en el sentido de descoordinación. Una mayor coherencia que pueda conllevar mayor racionalidad podría venir bien.
N.T.: ¿Mayor racionalidad y menos carteras ministeriales?
A.G.: Yo creo que sí, que se pueden refundir algunas.
N.T.: ¿Cuales?
A.G.: A propósito de lo que estábamos hablando, Ciencia e Innovación Tecnológica sería una cartera a mantener absorbiendo otras cosas en contra de lo que defienden algunos partidarios de que fuera absorbida por ejemplo por Industria. Yo creo que el gran retoque que tiene pendiente España es precisamente el cambio de modelo productivo y eso se sustancia en investigación, desarrollo e innovación tecnológica. Creo que también hubo una desubicación de políticas sociales entre Sanidad, Trabajo, etc. que se podría repensar de nuevo. Más allá de esto, me parece una frivolidad por mi parte decir si hay que reducir o no carteras.
N.T.: ¿Por qué seguimos esuchando al Fondo Monetario Internacional cuando nos dice, por ejemplo, que hay que dar la vuelta a nuestro mercado laboral?
A.G.: Yo creo que el Fondo Monetario Internacional nos obliga a respetarlo más de lo que se respeta a sí mismo. Cuando yo estaba en CCOO, tuve que recibir a la misión informativa del Fondo todos los años desde hace más de veinte. Invariablemente, he tenido siempre la misma sensación: en lugar de venir a informarse de verdad y a escuchar, venían con el diagnóstico ya elaborado y la sentencia dictada, lo que es una falta de respeto al país que se visita. Invariablemente, el recetario sigue siendo el mismo desde hace veinte años y yo honestamente creo que no responde tanto a un conocimiento exhaustivo de nuestra realidad como a una toma de posición dentro de lo que es el debate ideológico político a nivel mundial que tiene su reflejo en cada país.
También me parece que quien no es capaz de predicar con el ejemplo con sus propias reformas no puede decirnos a nosotros que nos tenemos que reformar de esta forma tan vehemente y con brochazos gordos. No es muy aceptable. El 26 de abril tuve una reunión con el comité ejecutivo del BCE en Franckfurt y tras escucharles con mucho respeto también me soltaron esto de la reforma laboral. ¿Qué reforma laboral? No deja de ser un enunciado, una tautología. "Una reforma laboral que permita crear empleo" no es una propuesta, es un deseo. Tras tanto eufemismo siempre se esconde lo mismo. Lo único que se está haciendo es para que de nuevo España tenga que resignarse a ser un país de proyectos empresariales precarios, que tiene que competir en un segmento del mercado donde hay menores precios y salarios. Es inaudito que tras el batacazo que nos acabamos de pegar nos estén induciendo a volver a competir con el ladrillo. En el mundo actual competir vía precios y salarios como único patrón es eso: competir con salarios precarios, con escasa cualificación profesional, para proyectos empresariales que no requieren del conocimiento para su competitividad. Sólo quieren intensidad de la mano de obra y que sea barata. Yo esto no lo quiero para el país. No es una cuestión corporativa ni una reminiscencia sindicalera. No reniego de lo que he sido pero sobre todo aspiro a la equidad social y creo que es una condición para la eficiencia económica.
Al margen de eso, desde el punto de vista del desarrollo de este país, es mentira que tengamos que conformarnos con no ser nunca un país central europeo sino uno periférico. Hace ya muchos años que ese espacio lo vienen ocupando países emergentes de otras zonas del globo e incluso los países de la ampliación. España tenía que haber saltado hace mucho tiempo a otro segmento con más inversión en tecnología y más cualificación de su mano de obra. Y, en lugar de eso, se ha ido exprimiendo el presente del ladrillo rápido y fácil, dándole la espalda a un futuro del que éramos conscientes. Sobre todo los gobiernos que se encontraron con la recuperación económica del 94. El gobierno del PP del 96 era consciente de que se encontraba con una coyuntura favorable gracias al ladrillo y a la gran afluencia de inmigrantes, pero que era un espejismo.
N.T.: Organismos como el FMI y el BCE han quedado totalmente desprestigiados por su incapacidad para prever la que se nos venía encima y por su mala gestión posterior de la crisis. Pero tampoco Europa ha salido muy bien parada...
A.G.: Bruselas tiene una gran responsabilidad. Cuando hice ese viaje a Franckfurt, me pilló una discusión en la que yo, haciéndome eco de opiniones de expertos económicos no del Gobierno pero sí próximos, sugerí que para evitar ataques especulativos al mercado de la deuda de los Estados soberanos, el BCE monetizase la deuda pública, es decir, lo mismo que hizo un año antes con los bancos privados dándoles dinero al 1%, que por cierto bien que lo aprovecharon para colocárnoslo al 3% comprando deuda pública, en lugar de trasladar aquellas inyecciones de liquidez del BCE a la economía real. En lugar de ello lo que hicieron fue sanear sus balances y hacerlo a costa de la deuda pública. A mi me parecía que si se había hecho con los bancos privados, con más razón había que hacerlo con los estados para dejarles a salvo o contrarrestar los ataques especulativos. Se me dijo rotundamente que no, que lo prohibía el tratado, que había propuestas que con el mismo objetivo podían ser más 'light' con la letra del tratado, como era haber hecho una operación estructural por parte del BCE.. Se trataba de volver a las inyecciones de liquidez a través de la banca pero mediante operaciones suplementarias para que llegaran a la economía real y a todo se me dijo que no.
Esa misma mañana, la señora Merkel se descolgó del plan que se había acordado una semana antes para ayudar a Grecia, el primer plan, avanzando que iba a exigir condiciones extraordinarias a Grecia. En tan sólo una mañana, el bono griego pasó de 8 puntos a 13,4, si no recuerdo mal. En el caso español, cada punto de más en los intereses que tengamos que pagar por nuestra deuda nos supone 5.000 millones de euros. En términos relativos, yo creo que a Grecia incluso le pudo suponer más que a nosotros. Esos cientos de miles de millones que en apenas media hora tienen que pagar de más los griegos ya no se deben ni a los trucos contables del gobierno de derechas anterior, ni al supuesto despilfarro de los griegos -nos los han presentado como auténticos frívolos que vivían mejor que nadie a costa de los hormiguitas alemanes, cosa que es absolutamente falsa- sino que se debe sencillamente a una falta de solidaridad europea, de autoridad política europea, de auténtica unión económica.
Por un lado se rasgan las vestiduras, diciendo que han caído en la cuenta de que efectivamente no hay unión económica sino sólo monetaria. Algunos, en el ámbito sindical europeo y ya con el Acta Única, empezamos a reclamar esto. Cuando se creó la unión monetaria, se planteó la necesidad de dotarla de un presupuesto que al menos equivaliera al 3% del PIB comunitario. Se nos dijo de todo: locos, demagogos...Los mismos que han tenido esa posición tan refractaria y negativa respecto a la unión monetaria ahora pretenden imponer sus criterios aún a costa de provocar auténticos desastres a las economías periféricas. Y son todos los gobiernos que más fuerza tienen en Europa y que más se han resistido y se resisten a crear la unión económica. En esto sí ha faltado una mayor coordinación de distintos países europeos para haberle dicho a Alemania que así no se puede jugar. Que anteponer una cuestión puramente doméstica como eran las elecciones de Renania Westfalia al interés de toda la UE es un desastre. Lo justo sería que este sobrecoste de la deuda griega lo pagaran los alemanes.
El superávit alemán se está nutriendo de los déficits de los países periféricos, Grecia es el segundo cliente de la industria de armamento alemana en un sarcasmo bastante cruel porque el primer cliente es Turquía. Es decir, alimentando un viejísimo conflicto, y hasta rancio y estrafalario, la industria alemana se pone las botas vendiéndole a Grecia por el 4,8 de su PIB. No digamos los bienes de equipo, maquinarias, locomotoras de alta velocidad en España... Y es detrás de todo esto donde se esconde la reforma laboral que nos demandan. Pedirnos que no nos desarrollemos para seguir comprándole a Alemania y que nosotros mismos nos veamos como los parientes pobres de la familia me parece inaceptable.
N.T.: En cualquier caso, no parece que vayamos a salir indemnes de la reforma laboral, ya sea por la vía del acuerdo o del 'decretazo'. Habrá recorte de derechos. Nunca más vamos a cobrar 45 días por año trabajado en concepto de indemnización.
A.G.: Lamentablemente se da una paradoja que ya he vivido en otras ocasiones y no me gusta remitirme al pasado porque tiendes a la melancolía cuando no a la esquizofrenia o a hacer el fantasma directamente. Pero hay algunas cosas que no puedo eludir porque las he vivido directamente o he sido corresponsable, como es la reforma del 97. Entonces, cuando se hace el contrato con 33 días por año, no se abarataba el coste del despido sino que se daban derechos económicos a quienes carecían de ellos porque era un contrato aplicable sólo a personas que estaban en el paro y que pasaban a tener un contrato fijo. Y se les reconoció el derecho a esa indemnización en caso de despido improcedente a ese tipo de contratos y a los temporales sin derechos indemnizatorios. Cuevas reconoció que había que pasar la página de la precariedad laboral, que no era sostenible tanta temporalidad. Cuando el PP tuvo mayoría absoluta se olvidó de respetar la autonomía de los negociadores y descerrajó un decretazo en 2001.
Paradójicamente, cuando un gobierno ha irrumpido en la concertación social aunque sea con la mejor voluntad o impelido por los que dicen estas tonterías de que hay que ser valientes (eso parece que no es oponerse a los grandes grupos financieros ni a las grandes rentas del capital sino meterse con los más débiles o quitar derechos) ha provocado inmediatamente la desincentivación o el abierto boicot de la patronal para seguir negociando. Basta que un gobierno avance su disposición a legislar para que la CEOE se cruce de brazos o le pegue una patada a la mesa de manera más o menos sutil, a veces descaradamente, porque ya sabe que el Gobierno va a hacer el trabajo sucio. Cuando se les ha dicho que la responsabilidad de llegar a un acuerdo era suya es cuando más se han aplicado. Cuando en el 97 se les arrancó el compromiso de que iban a respetar la autonomía de las partes se les arrancó no uno sino cinco acuerdos. Hubiera sido mejor emplazar a la negociación bipartita, empresarios-sindicatos, hasta que se quedasen calvos o gastaran el asiento de las sillas. No quisiera que se entendiera como una intromisión en el mundo sindical pero si de algo vale mi opinión....
N.T.: Pues como no se den prisa....
A.G.: Confío en el buen juicio del Gobierno. Pero hay que ver la cara que se le ha puesto a la CEOE en cuanto ha oído hablar del 'decretazo', en plan "dejemos que sea el Gobierno el que se ponga colorado" N.T.: ¿Habrá huelga general? Toxo dice que cada día que pasa estamos más cerca.
A.G.: Hay que decir en honor de Toxo que, a diferencia de otras viejas concepciones del sindicalismo que lo entendían sublimado en el conflicto, entiende que donde realmente se realiza es en la solución del conflcto. Una huelga no es una fiesta, es un fracaso. Por tanto hace muy bien en aclarar que no se va de buen grado. Yo ante las huelgas soy partidario de no anunciarlas ni para bien ni para mal, de no decir si las deseas o no, salvo cuando no hay más remedio que hacerlas y hay que explicar bien las razones. Hablar de la huelga general me parece que no va a ningún lado. A estas alturas nadie se deja impresionar por las palabras. Si no hay más remedio se hace y mientras tanto uno se empeña en evitarla porque trabajas para alcanzar el acuerdo. Dicho esto, la verdad es que se está creando una situación de mucha tensión y estas situaciones acaban reventando en un conflicto.
N.T.: Tensión y desánimo porque del optimismo de hace unos meses, cuando pensábamos que en breve íbamos a ver los famosos "brotes verdes", ya no nos queda nada.
A.G.: Tal vez pueda pasarme de pesimista pero lo prefiero a andar generando expectativas equivocadas. De esta crisis, muy desgraciadamente, vamos a salir peor que de la del 29. La recesión del 29 degeneró en depresión por la aplicación de las política liberales, lo que después Galbraith contaba en un librito muy ingenioso que presentó en Madrid en 1990, "Breve historia de la euforia financiera". Él decía que en las crisis la derecha, los republicanos "compasivos", predicaban que al rico hay que estimularle con más riqueza porque se supone que así se decidirá a invertir, pero que al pobre hay que estimularle con más pobreza porque si le quitas hasta el último subsidio le empujarás a ser más productivo y a aceptar cualquier salario. De la gran depresión se tuvo que salir con políticas keynesianas, el new deal, el estado del bienestar, demostrando que la inversión pública, cuando se retrae la privada, y la equidad social son los grandes vectores para la recuperación de la economía. El desarrollismo, la oleada más grande de inversiones que ha conocido Europa, se dió con estas políticas. Ahora que teníamos más razones que nunca para volver a ellas porque nadie puede negar que hemos llegado a esta crisis por el desbordamiento de la actividad financiera, en lugar de buscar el reequilibrio entre democracia y economía, entre política y mercado, la política se ha vuelto a acomplejar ante el mercado y el mercado no se ha dejado acomplejar. Mientras que la política ha ido de G-8 a G-20 y de G-20 a G-2 paniaguando cada vez más las propuestas iniciales de reforma del mercado financiero, los mercados han seguido especulando contra los estados, imponiendo políticas de recorte. O hay una reacción de verdad seria, coordinada, decente de los líderes mundiales, o de esta salimos peor que del 29 con más retrocesos y más desigualdades.
N.T.: Como diputado socialista, ¿qué cara se le quedó a usted cuando Zapatero anunció su plan de ajuste en el Congreso?
A.G.: La primera sensación fue de disgusto. La segunda es de humildad. Lejos de toda soberbia y como cada uno llevamos un estadista dentro al que seguro que se le ocurren otras partidas de las que recortar, otras ocurrencias, hay que verlo como algo necesario. El problema es cuando tienes que tomar la decisión sabiendo que si te demoras media hora les estás metiendo un sobrecoste a tus conciudadanos mayor que todo el recorte que puedes hacer.