miércoles, julio 20, 2016

Qué fue la Asamblea de Barcelona de 1976, por Juan Moreno.

La celebración del 40 aniversario de la Asamblea General de CCOO (Barcelona 11 de julio de 1976) coincide con el lanzamiento por la actual dirección confederal de un importante documento “Repensar el Sindicato”, que está en fase de difusión y discusión en la organización y en el cual puede leerse:
 
La Asamblea de Barcelona supone el primer impulso para el lanzamiento del reforzamiento orgánico de CCOO. Luego a la vista de la evolución de los acontecimientos, el 28 de septiembre, el Secretariado decide la “sindicalización y la emisión del primer carnet, con lo que se inicia el proceso de de afiliación y de constitución de las organizaciones territoriales y de rama. La Coordinadora General, el 17 de octubre, ratifica la constitución de la Confederación Sindical de CCOO.

Dice Julián Ariza en un reciente artículo, que el hecho de que la Asamblea de Barcelona no fuera la que decidió crear la Confederación no empequeñece un ápice que fue el punto de inflexión del movimiento de las Comisiones Obreras a su organización como sindicato.
La Confederación tiene previsto dedicar este año y el próximo a resaltar los diversos momentos históricos que precedieron a la creación del sindicato de CCOO. En ese marco se ha desarrollado el pasado lunes 11 de julio en Barcelona una apretada jornada conmemorativa de aquella Asamblea General.

Después de que, en abril de 1976, se celebrara el congreso de la UGT, con autorización gubernamental, COOO solicitó permiso para reunir, también en Madrid, una Asamblea General en la que participarían unos 2000 delegados. Los días señalados eran el 27, 28 y 29 de junio. Pero el permiso fue denegado por Fraga Iribarne, vicepresidente del gobierno y ministro de la Gobernación:
La organización ilegal llamada Comisiones Obreras ha anunciado públicamente, a través de algunos medios informativos, la próxima celebración de un congreso nacional y, en otro orden de propósitos, la emisión de bonos para subvenir las necesidades organizativas de la entidad. Dado que a la vista de la jurisprudencia del Tribunal Supremo, las Comisiones Obreras son consideradas instrumentos del Partido Comunista de España, el Ministerio de la Gobernación se ve precisado a desautorizar dicho pretendido congreso y la emisión de cualquier título-valor de aquella organización, para lo cual ha cursado las pertinentes instrucciones prohibitivas.

Esa decisión se inscribía en el propósito de mantener a la moribunda OSE franquista (que había sido derrotada en los centros de trabajo en las últimas elecciones sindicales de 1975 por las candidaturas democráticas) al menos hasta encontrar una salida que no pasara por el predominio de CCOO.

Era lógica esa actitud de don Manuel (demócrata de toda la vida) pues CCOO había capitaneado la “galerna de huelgas” entre diciembre del 75 y marzo del 76 que estaba a punto de echar a pique la operación continuista del gobierno de Arias y Fraga. El 3 de julio el rey nombró presidente a Adolfo Suarez quien, empujado por las movilizaciones populares, abandonaría sus propósitos gradualistas y terminaría por negociar con la oposición democrática la “ruptura pactada” para desmontar el Régimen.
Comisiones Obreras siguió adelante con los preparativos de la Asamblea, y decidió hacerla en Barcelona reduciendo el número de participantes a la cifra de 650. En todas las zonas se eligieron delegados en asambleas con mucha participación, muchas ellas precedidas de asambleas en las empresas y coordinadoras de ramas.

En Madrid, la iglesia de la Fuensanta albergó a dos mil representantes, que ratificaron la composición de la delegación madrileña. La policía que había rodeado la iglesia no se atrevió desalojarla. Allí hablaron Marcelino Camacho, Tranquilino Sánchez, José Torres, Adolfo Piñedo, Jerónimo Lorente, Javier García y Paco García Salve.

En el País Vasco, donde había dos coordinadoras de CCOO, la CONE y la CECO, se aceleró el proceso de unidad de cara a la Asamblea General que ésta se plasmaría a la vuelta de Barcelona constituyendo las Comisiones Obreras de Euskadi (COE).

La CONC de Cataluña había solicitado permiso para reunirse en el Palacio de Deportes de Barcelona pero al no autorizarse se hizo el 17 de junio en una iglesia de Hospitalet de Llobregat, con una asistencia de 1200 trabajadores. Hablaron en el acto algunos de los más destacados líderes catalanes como Cipriano García, José Luis López Bulla, Agustí Prats, Paco Frutos o Esteban Cerdán.

El 20 de de junio se hizo en Pontevedra la V Asamblea Nacional de CCOO de Galicia con 300 delegados. El 2 de julio en la iglesia de Roces (Gijón) se reunió la Asamblea Regional de Asturias, previa a la nacional, contando con más de 700 delegados. El 22 de junio en Valladolid, con 300 delegados. En Gran Canaria, el 3 de julio, 150 delegados aprobaron la creación de un organismo unificador del archipiélago, la Comisión Obrera Canaria. Y también en Sevilla (donde entre otros serían delegados Fernando Soto, Eduardo Saborido, Paco Acosta y Fernando Zamora), Zaragoza, Valencia…

Aunque Fraga ya no era ministro no se confiaba en que su sustituto, Rodolfo Martín Villa, hiciera la vista gorda por lo cual se tomaron medidas para que al menos la policía no detectara la reunión antes de que esta comenzara.

La llegada de los delegados fue bastante accidentada, con muchas averías en las carreteras. Otros no llegaron: de hecho la cifra de delegados presentes fue inferior a la prevista. El Secretariado había acordado, en previsión de que hubiera detenciones, que varios de sus miembros permanecieran en un local aparte durante la sesión de la mañana.

La Asamblea se celebró en un local anexo a la iglesia de Sant Medir, en el barrio de Sants, en una sala escasa de metros y sobrada de temperatura:

El calor asfixiante, obligó desde el comienzo a numerosos delegados a despojarse de camisas y otras prendas accesorias, y unido a los dos potentes focos situados frente al escenario en que se hallaba la mesa presidencial, creó a veces un clima de galería de mina, de sala de fundición. El sudor, las voces enronquecidas por la sed y el murmullo colectivo, las pancartas alusivas a Comisiones Obreras y a luchas concretas como la de Motor Ibérica, contribuyeron a recrear para muchos, en este momento de transición histórica, el espíritu genuino, fundacional de Comisiones Obreras…Debates y votaciones incluidos. (GDS, nº 62-63, julio-agosto, 1976. Separata).

En efecto, hubo tensiones, gritos, algunas caídas, empujones… pero la discusión pudo llevarse a cabo (¿qué habrá sido de la cinta que unos jóvenes filmaron?). El moderador de la Asamblea, Cipriano García, propuso diez puntos pero los que polarizaron las discusiones fueron dos que estaban muy relacionados. El punto 3 sobre “reforzamiento organizativo” cuyo ponente fue Juan Muñiz Zapico “Juanín” y el punto 7 sobre la alternativa y la unidad sindical del que fue ponente Julián Ariza.

La cuestión era esta: en enero de 1976 CCOO mediante un Anteproyecto de “Manifiesto de la Unidad Sindical”) concretó una propuesta de Congreso Sindical Constituyente para crear una central unitaria y evitar que el Sindicato Vertical fuera sustituido por la división de los trabajadores en múltiples organizaciones:
Planteada la ruptura democrática en lo político, y siendo el Sindicato Vertical uno de los pilares del sistema franquista, es evidente que la ruptura abarca también el orden sindical. El periodo constituyente en lo político debe tener su paralelismo en lo sindical, si bien con sus ritmos y sus formas específicas.

CCOO en su primera Declaración “Ante el futuro del sindicalismo” de enero de 1966 se había pronunciado por la creación de una central única e independiente, e igualmente en 1967 ante el proyecto de Ley Sindical. Pero mientras antes se trataba de denunciar el inmovilismo de la OSE, en 1976, en plena batalla por el cambio político, se partía del reconocimiento de otras organizaciones como UGT y USO a las que se invitaba a coorganizar el proceso de creación de una central sindical nueva en paralelo a la recuperación de las libertades democráticas:
En un párrafo “algo” sectario para ser un manifiesto por la unidad, se afirmaba que la pluralidad es negativa:  
Ninguna organización que aspire a enraizar entre los trabajadores preconiza hoy el pluralismo sindical. Defenderlo públicamente es condenarse al descrédito y el aislamiento. Aunque no se negaba la pluralidad como derecho, esas líneas explicaban en negativo las ventajas de la unidad y la UGT se aferró a ellas para acusar a CCOO de defender un monopolio sindical y enfatizó en su congreso de abril la defensa de la libertad y la pluralidad.
Parecía que CCOO había tomado nota de la negativa de UGT a la unidad orgánica:
Sabíamos que la UGT no era partidaria de la unidad sindical, ni de ir a un congreso constituyente de un sindicato unitario y plural, con corrientes. La celebración de su XXX Congreso había sido el mejor ejemplo de ello. Pero insistimos en los contactos con USO, UGT, ELA y avanzamos hacia la COS (Coordinadora de Organizaciones Sindicales) como última solución para conseguir al menos cierto grado de unidad de acción (Marcelino Camacho: Confieso que he luchado, p. 442).
La decisión de UGT era tan firme que incluso en la primera reunión para discutir la creación de lo que sería la COS puso por escrito la condición de que en ningún momento puede ser considerado este organismo unitario como una estructura orgánica a partir de la cual se vaya a construir la unidad orgánica de la clase trabajadora.

Fueron numerosos los mensajes que le llegaron al secretariado general para que se aparcara la idea (sin renunciar a la unidad como principio) del Congreso Sindical Constituyente y se comenzara ya a montar el sindicato de CCOO.

Nicolás Sartorius ha contado como incluso el líder de la CGIL italiana Luciano Lama les advirtió de que era un error esperar más. También la dirección del PCE aconsejó que CCOO pasara de movimiento a sindicato.

Durante la “guerra fría” en ningún país los socialistas habían aceptado participar en un sindicato junto a los comunistas, salvo que estos (como en Inglaterra, Alemania, Suecia, etc.) fueran claramente minoritarios. Pero los dirigentes de CCOO esperaban aún convencer a UGT de que era una ocasión única para salir de la dictadura con un movimiento obrero fuerte y unido y por ello mantuvieron la propuesta de unidad en Barcelona.

El libro Asamblea General de CC.OO. Barcelona 1976, elaborado por el equipo de redacción de GDS y publicado por Editorial Laia, recoge un amplio resumen de los debates en la Asamblea. Antonio Gutiérrez, delegado por Valladolid, futuro secretario general de CCOO iba en la dirección apuntada antes: No podemos dejarnos llevar por romanticismos políticos. Todos estamos por construir el sindicato lo antes posible, lo mejor posible y en su momento justo.

De todas formas los acuerdos que se adoptaron en Barcelona reforzaron notablemente a CCOO y con la emisión de un millón de bonos (el pre-carnet sindical) se vinculaba ya individualmente a quienes optaban por CCOO.

A raíz de la Asamblea salieron de CCOO dos tendencias “maoístas”, la ORT y el PTE, que abandonaron alegando que la central unitaria había que crearla ya y desde las empresas sin esperar a UGT. Al final esos grupos no crearon una central unitaria como propusieron en Barcelona, sino dos pequeños sindicatos “unitarios” por falta de entendimiento entre ellos, que tendrían poco recorrido. Otras corrientes minoritarias como el MC, la LCR o el PSP se quedaron. Sin embargo fue una pena que, por el interés partidista, tuvieran que irse de CCOO militantes valiosos de ORT, como Luis Royo o Mari Carmen Fraile que habían estado desde la fundación del movimiento.
 
En las conclusiones Marcelino sintetizó la decisión de agotar las posibilidades del Congreso constituyente pero yendo a la vez, y en un plazo breve a un congreso de CCOO para tomar la decisión definitiva.

Al menos hubo una breve unidad de acción en la COS (CCOO, USO y UGT). Se creó el 22 de julio de 1976, sería presentada públicamente en Madrid el 11 de septiembre, convocaría una importante jornada de huelga el 12 de noviembre (contra la congelación salarial, por la amnistía y por las libertades) y se disolvería, por abandono de UGT, en marzo de 1977.

El verano de 1976 se hizo demasiado largo para CCOO. En septiembre las posibilidades reales de acordar un proceso consensuado para crear una central verdaderamente unitaria eran nulas. CCOO corría el riesgo de quedar retrasada por las dinámicas de afiliación de trabajadores abiertas por UGT, USO, ELA-STV y los sindicatos nuevos SU y CSUT. Aunque la campaña de reforzamiento organizativo de CCOO marchaba muy bien y se estaban creando coordinadoras estatales de rama de CCOO y distribuido más de 900.000 bonos, eso ya no era suficiente. Lo que no se quiso aprobar en Barcelona, muy pocos meses después se convirtió en urgente.

El día 28 de septiembre el pleno del Secretariado de CCOO acordó proponer a todas las CC.OO. y trabajadores la “sindicalización” de CCOO, que debía de ratificar el órgano máximo, la Coordinadora General.

El día 17 de octubre de 1976 la Coordinadora General, lo aprobó en la reunión celebrada en el local de los abogados de la calle de Atocha, 55, tercera planta, en Madrid. Lo órganos de dirección tuvieron que adaptarse: Marcelino Camacho, desde la Asamblea de Barcelona “responsable del Secretariado” pasó a ser Secretario General.

El movimiento de trabajadores surgido tras las grandes huelgas de 1962 y que había celebrado su “1ª Asamblea Nacional” en una finca de Aravaca (cedida por el conde de Motrico) en junio de 1967, se transformaba en Sindicato (entonces y ahora el principal del país) con el nombre de Confederación Sindical de Comisiones Obreras, en el mismo lugar donde pocos meses después la ultraderecha cometería el asesinato de los compañeros laboralistas conocido como la “matanza” de Atocha.

Artículo publicado el 14 de Julio en diario digital Nueva Tribuna
Juan Moreno (Medina de las Torres, Badajoz), es miembro del Consejo Asesor de la Fundación 1º de Mayo

viernes, julio 08, 2016

CCOO conmemora el 40 aniversario de su asamblea clandestina de Barcelona el próximo   11 de julio de 2016, y lo retransmite en directo desde la Iglesia de Sant Medir a partir de las 10:30 horas


Los últimos 60 años de la historia del movimiento sindical en España no se pueden explicar sin Comisiones Obreras. Es sabido que a mediados de los años 50 del pasado siglo, las llamadas ‘comisiones obreras’ con minúsculas, capaces de canalizar las reivindicaciones de las plantillas en cada vez mayor número de centros de trabajo, fueron el embrión de lo que es CCOO, mi sindicato. A mediados de los sesenta, las Comisiones Obreras se estabilizaron en las principales ciudades del país y se coordinaron en todo el estado. Poco después elaboraron sus primeros documentos en los que se definieron como un ‘movimiento unitario y plural de carácter sociopolítico que luchaba por mejorar la condición obrera y conquistar las libertades democráticas’. Y aunque el régimen (aquello si era el RÉGIMEN), respondió con represión, detenciones y condenas de cárcel, con el siniestro papel del TOP, ya nada consiguió impedir el desarrollo de las Comisiones Obreras. Ni siquiera el popular Proceso 1001, en el que se condenó a los más importantes dirigentes de CCOO de entonces, a 162 años de cárcel, en un intento desesperado de la dictadura por acabar con las CCOO.
Y así llegamos a uno de los hechos más relevantes en el devenir de las Comisiones Obreras. En abril de 1976 se celebró el 30º congreso de UGT con autorización gubernamental. Con ese precedente, CCOO solicitó permiso para reunir en Madrid su Asamblea General, en la que participarían unos 2000 delegados y delegadas. Los días indicados fueron el 27, 28 y 29 de junio. El vicepresidente del Gobierno y ministro de la Gobernación, Fraga Iribarne, en una de sus últimas decisiones (fue cesado el 1 de julio) denegó el permiso. CCOO siguió adelante con los preparativos de la asamblea, y decidió celebrarla en Barcelona, el 11 de julio de 1976, reduciendo, eso sí, el número de delegados y delegadas a 650. En el lenguaje de la época, regiones, provincias y ramas eligieron a sus representantes para asistir a dicha asamblea. A nadie se le escapa, que sería una temeridad, convertir en clandestina una asamblea de 650 personas. Pero tampoco se confiaba en que Martín Villa, sustituto de Fraga, hiciera la vista gorda; por eso, el Secretariado de CCOO tomó ciertas precauciones para evitar, llegado el caso, una nueva detención masiva y sobre todo activó ciertas pautas para que la Asamblea no se abortara antes de comenzar. Responsables de la Comisión Obrera Nacional de Cataluña recibían en distintos puntos de la ciudad a las delegaciones para llevarlas a la iglesia de Sant Medir, en el barrio de Sants, donde tuvo lugar la asamblea.
 En medio de un calor asfixiante, apretujados como sardinas en lata, bajo la moderación de Cipriano García, las delegadas y delegados escucharon los informes de Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius y Juan Muñiz Zapico, las conclusiones e Marcelino y la votación de las diferentes resoluciones. No exagero, si advierto que la Asamblea de Barcelona, fue un acontecimiento de gran trascendencia en los 20 años de agitada trayectoria de las Comisiones Obreras, que refrendó una decisión adoptada, previamente por los organos de coodinación del movimiento de las comisiones obreras,   paso decisivo para transformar una idea y un movimiento en el sindicato que hoy somos, sin duda la primera organización social del país y sindical de España.
PD. Es bonito como no teníamos complejos en aquella asamblea de poner en nuestras pancartas mensajes por la unidad, la independencia y la palabra España.


CCOO conmemora el 40 aniversario de su asamblea clandestina de Barcelona el próximo   11 de julio de 2016


Asamblea de Barcelona: un poco de intrahistoria, Por Julián Ariza Rico, cofundador de CCOO


 

Hay sin duda un antes y un después de lo que en la historia de nuestra organización representó la Asamblea General de CC.OO., a la que coloquialmente llamamos Asamblea de Barcelona, celebrada en esa ciudad en julio de 1976. En este su 40 Aniversario resulta obligado referirse a ella como el momento en que se abre el tránsito de las Comisiones Obreras, surgidas como movimiento sociopolítico a finales de los años 50 del pasado siglo, para pasar a organizarse como sindicato. 

Pero esta conmemoración debe servir también para destacar una faceta de nuestra identidad que el curso de los años y la evolución del movimiento sindical en España ha ido colocando en un segundo plano. Me refiero al peso que en nuestro pensamiento tenía la idea de la unidad sindical, que queríamos alcanzar mediante un Congreso Sindical Constituyente a realizar tras la conquista de las libertades democráticas. Se había formulado diez años antes en el primero y uno de los documentos programáticos más importantes de los elaborados desde Comisiones Obreras, titulado “Ante el futuro del Sindicalismo”, donde textualmente abogábamos por una Central Sindical Única.

Hasta tal punto estaba arraigado entre nosotros el deseo de unidad que incluso cuando resultaba patente su inviabilidad como, entre otros datos, representaba que la UGT la rechazara y que el gobierno de entonces les autorizara a realizar en abril de 1976 su XXX Congreso en el interior, a la par de advertirnos a nosotros que no nos molestáramos en solicitar una autorización equivalente porque sería denegada....incluso así seguía siendo muy fuerte la resistencia a convertirnos en sindicato y relegar el propósito unitario del que estábamos impregnados.

En ese marco celebramos una reunión con varios miembros del Secretariado del PCE – por aquel entonces algunos de nosotros formábamos parte de los órganos de dirección del Partido- donde quedó de manifiesto su preocupación por lo que consideraban un retraso de CC.OO. tanto en organizarse como sindicato como en iniciar una intensa campaña de afiliación. Uno de sus argumentos fue precisamente que UGT estaba afiliando abiertamente o que les hablamos de la puesta en marcha de un bono de 25 pesetas que entendíamos podía ser como una especie de precarnet, a la par de insistir en el fuerte arraigo que el deseo de unidad tenía entre los trabajadores. No obstante, decidimos por nuestra parte que en los textos a presentar en la Asamblea abriéramos la posibilidad de nuestra transformación.

Poco después el Secretariado de CC.OO. celebró una reunión en la sede que en el Paseo del Prado de Madrid tenía la revista Gaceta de Derecho Social, ligada a los despachos laboralistas identificados con CCOO. Recuerdo que asistimos veinticinco de sus miembros y que en un momento de dicha reunión Cipriano García –miembro de las Comisiones de Cataluña-, Nicolás Sartorius y yo mismo nos salimos de la misma para redactar el comunicado del encuentro. Cuando volvimos a la reunión nos encontramos con que los veintidós restantes estaban empatados a once precisamente en el debate del orden del día en que se trataba el tema de la posible aunque no inmediata conversión en sindicato y su proceso. Lo desempatamos a favor de ir en esa dirección.

Pese a que el resultado del debate había inclinado la balanza a favor de prever dicha conversión, los textos trasladados a la Asamblea, corregidos a última hora para adecuarlos a lo aprobado por el Secretariado, siguieron reflejando el temor a una incomprensión de los delegados, lo que explica que no se explicitara de forma clara ni la decisión de transformarnos en sindicato ni la de pasar a afiliar inmediatamente. El que en su día declaráramos nuestro propósito de no ser ni un sindicato ni un partido y que el gran objetivo no era otro que el de crear una Central de nuevo tipo, unitaria y pluralista, se había convertido en un freno de primer orden para cualquier otra alternativa. En el fondo reflejaba que por aquel entonces –mediados del 76- continuábamos creyendo que no sólo era deseable sino posible la unidad sindical.

En resumen, lo que se hizo en la Asamblea fue trasladar a una decisión posterior este hecho trascendental para nuestro futuro. Eso ocurrió en la reunión de la Coordinadora General que celebramos en octubre de aquel año, donde se aprobó la propuesta del Secretariado realizada pocas semanas antes y en la que se hacía un llamamiento a los trabajadores para afiliarse y organizar el sindicato. Así nació la Confederación Sindical de CC.OO. El despacho que utilizamos fue el que había en la calle de Atocha, número 55, esto es, el mismo donde tres meses después fueron asesinados nuestros compañeros laboralistas.

En más de una ocasión me he preguntado si aquel retraso afectó negativamente a nuestro desarrollo. Y aunque no es posible dar una respuesta categórica pienso que esos efectos, de existir, habrían sido de índole menor. Porque, por una parte, nuestra actividad siguió su curso y el intervalo de tiempo fue corto; por otra parte el proceso unitario no se interrumpió, pues en paralelo se trabajaba para la creación de la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS), donde estábamos nosotros junto con la UGT y la USO, plataforma que a pesar de su efímera existencia tuvo en su haber la convocatoria de una huelga general en noviembre de 1976.

Por el lado de la afiliación lo sintomático fue que sólo adquirió dimensión de masas un año más tarde. Daba la impresión de que los trabajadores no terminaban de confiar en que la democracia se asentaría –no fuimos legales hasta la primavera del año siguiente- y sólo cuando comprobaron que daba muestras de consolidación se decidieron a adquirir el carnet correspondiente. Pero incluso esperaron a comprobar que ocurriría tras las elecciones políticas de junio de 1977. Fue especialmente desde septiembre de aquel año cuando hubo amplias colas de trabajadores a la entrada de nuestras sedes.

Que la Asamblea de Barcelona no fuera la que decidió crear la Confederación no empequeñece un ápice que fue el punto de inflexión del movimiento de las Comisiones Obreras a su organización como sindicato. De ahí su importancia histórica.

Madrid, junio de 2016
Artículo publicado en la revista de Estudio y Cultura de junio de 2016 de la Fundación 1º de Mayo

jueves, octubre 29, 2015

Cinco años sin Marcelino Camacho, uno de los forjadores de Comisiones Obreras.

Marcelino Camacho en  Calamonte (Badajoz) 1977.

Marcelino Camacho Abad (Osma la Rasa, Soria, 1918). Sindicalista. Se crió en el pueblo aragonés de Ariza, donde su padre era ferroviario. En 1935 ingresó en el Partido Comunista de España (PCE), compromiso que le llevó a luchar en el bando republicano durante la Guerra Civil de 1936-39. 


Tras la derrota de la república española, fue juzgado y condenado por el franquismo, siendo encarcelado para posteriormente ser asignado a un batallón de trabajos forzados en Tánger. Se evadió de un campo de concentración franquista y pidió asilo político en la Argelia francesa.

En 1957 fue indultado y regresó a España, trabajó como obrero metalúrgico en la empresa Perkins Hispania como fresador, si bien progresaría profesionalmente hasta obtener la categoría de asimilado a ingeniero técnico. En Perkins resultó elegido enlace sindical, poco tiempo después seria elegido vocal del jurado de empresa en 1960 y 1963.

Como el mismo ha señalado en numerosas ocasiones, su puesto, primero como enlace y después como vocal jurado, le daba cierto margen para moverse por la factoría. Esto le permitía, a su vez, el contacto con los compañeros, pulsar su estado de ánimo y sus demandas, así como tratar de organizarles.

Si se revisan las actas del Jurado de Perkins de esos años, en los que la influencia de Camarcho y de algunos de sus compañeros, como Julián Ariza, era hegemónica, llamará la atención el modo en que se fundamentaban las reivindicaciones obreras. Detrás  de cada petición salarial, por ejemplo, había un modesto estudio de la cesta de la compra familiares, así como de la evolución de lo que entonces se llamaba el coste de la vida.

Marcelino Camacho rueda de prensa en Badajoz 1985
No tardó mucho tiempo en producirse el salto sindical, de la empresa al ámbito provincial de Madrid, comenzando a frecuentar los locales del sindicato provincial oficial, situados en la Gran Vía de Madrid. Además de exponer sus ideas a los jefes del Vertical, les servía para coordinarse entre sí. La Comisión de Enlaces y Jurados del Metal pronto pasaría a denominarse Comisión Obrera del Metal.

Hacia 1967 el modelo de las Comisiones Obreras estaba ya definido. A ello contribuyó la aprobación de una serie de importantes documentos, discutidos inicialmente por las Comisiones de Madrid. Se trata de: Ante el futuro del sindicalismo, ¿Qué son las Comisiones Obreras?, etc.

Es detenido 1967 por su acción sindical; encarcelado durante nueve años por la dictadura. Según los pasajes que Marcelino dedicó en sus memorias a su estancia en la cárcel nos podemos dar cuenta del perfil militante que encarna. Se trata del perfil de la militancia obrera clásica, forjada en la disciplina, en la sobriedad y la tenacidad, con un fuerte empeño autodidacta por aprender y comprender el mundo en el que vive y que desa transformar.

Tras un breve periodo de libertad, Marcelino vuelve a ser detenido el 24 de junio de 1972, en el convento de los frailes oblatos de Pozuelo de Alarcón, a las afueras de Madrid, junto a otros diez dirigentes. Todos ellos había acudido desde distintos puntos del país, a una reunión de la Coordinadora General de Comisiones. Todos son internados en la Cárcel de Carabanachel. Fue el sumario 1001. El fiscal pidió  más de 160 años de cárcel para los diez. La defensa de Marcelino la asumió Joaquín Ruiz-Jiménez, al que conocía de sus tiempos de Perkins, pues Ruiz-Jiménez presidió esa empresa hasta el año 1963, cuando es destituido por colocarse al lado del Jurado de Empresa en una demanda contra la dirección.

La vista para el juicio se fijó para el 20 de diciembre de 1973. Justo en la mañana de ese día se produjo la muerte del presidente del gobierno, Carrero Blanco en un atentado de ETA. El atentado impidió la gran movilización prevista de solidaridad de los trabajadores. Les condenaron a 20 años de cárcel, destinados a escarmentar el movimiento de las Comisiones Obreras.

Cuando el movimiento de Comisiones Obreras se convierte en  sindicato a través de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, Camacho es elegido su secretario general (1976). 

Marcelino fue, asimismo, elegido diputado por el PCE en el Congreso en la legislatura constituyente, la que se inició tras las elecciones generales del 15 de junio de 1977. Repitió en la siguiente legislatura, la que tuvo lugar tras las elecciones generales de marzo de 1979. En ambas ocasiones concurrió en segundo lugar tras Santiago Carrillo.
Marcelino Camacho en Plasencia en 1991
Durante su largo periodo al frente de Comisiones Obreras consolidó el sindicato como fuerza sindical mayoritaria, iniciándose un lento pero sostenible proceso de unidad de acción con la Unión General de Trabajadores. En 1987 cede el paso al joven Antonio Gutiérrez, que asumió la Secretaría General.
Visita Extremadura en numerosas ocasiones, donde siempre que se le llama acude con su inseparable Josefina. Ambos disfrutan contando sus experiencias. 

Una de sus explicaciones preferidas, se refiere al componente sociopolítico de CCOO con su correspondiente ejemplo, a saber:
CCOO es una organización sociopolítica como las Patatas cocidas, que no dejan de ser patatas cuando se le añade carne (patatas con carne). Por el contrario Izquierda Unida tampoco deja de ser carne porque se le añada patatas, (Carne con patatas). En su pensamiento ambos tienen los mismos componentes pero con distinta intensidad, esta es la marca de diferencia ( CCOO organización socioplítica, IU organización politicosocial).

Las imágenes que acompañan esta reflexión corresponden a dos momentos de su presencia en Extremadura: la primera en Calamonte en el Año 77,  dirigiéndose a los jornaleros desde el remolque de un tractor. La segunda en uno de sus viajes a Extremadura, en rueda de Prensa en Badajoz en 1995, con el Secretario Provincial de CCOO de Badajoz, Justo Vila Izquierdo y el Secretario Regional Alejandro Nogales. La tercera en Plasencia en el año 1991, reunido con los sindicalista locales  y regionales (En la imagen Guillermo Tato y Valentín García).

Vídeo homenaje a Marcelino Camacho


viernes, julio 24, 2015

1985-2015: 30 años sin la línea de ferrocarril Plasencia-Astorga (Ruta de la Plata) y para colmo, de regalo, paralizan las conexiones Madrid-Portugal por Extremadura.

Estación de tren de Plasencia. Locomotora toma dirección Astorga
Tras el anuncio del nuevo desprecio a Extremadura, eliminando las conexiones ferroviarias Madrid-Lisboa por Extremadura, es momento de recordar el lamentable estado del ferrocarril en esta comunidad, rememorando que en este año 2015, se cumplen 30 años del cierre de la línea Plasencia-Astorga, la Ruta de la Plata.

Apunte histórico de la línea férrea Plasencia-Astorga:

La Ley General de Ferrocarriles de 23 de Noviembre de 1877 contemplaba el trazado de una nueva Línea de Ferrocarril transversal, paralela a la frontera portuguesa. La Compañía M.C.P. (Madrid a Cáceres y Portugal), se interesa por la propuesta de ampliación hasta Astorga, y el 27 de Noviembre de 1882 presenta su propio Estudio al Gobierno. Se pretendía entonces que la Línea llegando a Astorga enlazase con la de Galicia (Palencia-La Coruña). Después de un año de trámites, se aprueban definitivamente los Estudios de la M.C.P.  el 23 de Marzo de 1884.
 

El Gobierno saca a subasta la construcción de la Línea de Plasencia a Astorga, y resulta adjudicada el 12 de Junio de 1888 a una Empresa representada por Ramón M. Lobo, que estaba ligada económicamente a la M.C.P. Dicha empresa, transfiere sus derechos creando de esta forma la Compañía de Ferrocarriles del Oeste de España, para la construcción de la Línea Plasencia-Astorga y que posteriormente, se fusiona con la M.C.P., pasando a formar la Compañía de Explotación de los Ferrocarriles de M.C.P. y del Oeste.

La nueva Empresa cuenta con importante capital (Felipe y Mauricio Bunau Varilla, que eran grandes capitalistas y propietarios del Periódico francés "Le Matin"). Además el Estado concede una subvención en metálico, que supone la cuarta parte del presupuesto de las Obras, que fueron adjudicadas a Duparchy,  Bartissol y Legerse & Cia.
 
El primer tramo en construirse fue el de Plasencia a Béjar, en el año 1884. Entre Plasencia y Hervás (55,730 Kilómetros) se comenzó la explotación el día 1 de Agosto de 1893. Entre Hervás y Béjar, el 1 de Agosto de 1894. Entre Béjar y Salamanca, (86,706 Kilómetros) se comenzó la explotación el 15 de Abril de 1896, y entre Salamanca y Astorga, se comenzó el 10 de Julio de 1896.
 

El 20 de Junio de 1895 se firma el contrato para la explotación de la Línea. La inauguración oficial de toda la Línea se produce el 21 de Junio de 1896. Ese día, según la prensa local,  "...un larguísimo tren de 100 metros... "  formado por varios coches de viajeros, un coche especial para las autoridades y dos coches-cama, parte a las 18:20 horas de la Estación de Plasencia, arrastrando la composición dos Locomotoras. Viajaban también personalidades de la época que habían llegado en otro tren desde Cáceres.
Los gastos de la construcción de esta línea se cifraron en 84.623.973 de pesetas, aportando el Estado una cuarta parte en concepto de subvención. Se dispusieron inicialmente para la explotación ferroviaria 10 Locomotoras de vapor con rodaje 2-2-0  fabricadas en 1881 por Hartmann, y de las cuales, 6 llegaron a Renfe.

En el mes de Febrero de 1941 todas las Compañías de la Red de los Ferrocarriles de Interés General pasan a ser Estatales, con la creación de la RENFE.
 
A partir de este momento comienza a despuntar esta Línea en cuanto al tránsito de viajeros y mercancías. Ya en los años 60, se van mejorando los servicios de viajeros, que son numerosos, y se hacen mejoras en los sistemas de enclavamientos y señalización. 

De esta forma pasa el tiempo hasta llegar a los años 80, en los que inexplicablemente se recortan drásticamente los servicios, a pesar de la demanda. Conseguir viajar en el TER "Ruta de la Plata", por ejemplo, era realmente difícil si no se hacía la reserva de billete con antelación.
 
Y en el mes de Octubre de 1984, en un Consejo de Ministros con Enrique Barón como máximo responsable de Transportes, se decide el cierre de varias Líneas por ser "deficitarias" y en este caso, la supresión del servicio de viajeros de la Ruta de la Plata, entre Plasencia y Astorga. Supresión que toma efecto el día 1 de Enero de 1985, fecha triste en la Historia de los Ferrocarriles Españoles.
 
De nada sirvieron las protestas de la ciudadanía contra semejante atropello. En lugar de replantear los servicios y hacer las inversiones precisas en mejoras de infraestructura, se decidió el cierre.
La línea ferroviaria Ruta de la Plata tras el 1 de enero de 1985
 
Estado actual del Túnel por el que transitiba la locomotora de la imagen anterior en Plasencia
Tras el cierre, el tren en Extremadura finaliza en Plasencia. De ahí hacia arriba, se puede viajar en coche, en moto, en bicicleta, en autobús, en sidecar, a caballo o andando, pero hace 30 años que en el norte de Extremadura no oyen silbar a un jefe de estación.

Permanecen la mayoría de los raíles (algunos han sido robados para venderlos al peso), aunque actualmente la mayoría quedan sepultados bajo la maleza desatada; también las traviesas, los tirafondos, las señales, los túneles, los puentes, los cambios de aguja. Está todo, pero faltan las locomotoras, los vagones y los pasajeros. Lo que queda en Extremadura de aquel tren Ruta de la Plata son 48 kilómetros de vía muerta, en los que es mucho más fácil encontrarse a una vaca que a una persona. Queda eso y quedan también (tramo extremeño) las estaciones de Oliva-Almendral, Villar de Plasencia, Casas del Monte, Aldeanueva del Camino, Hervás y Baños de Montemayor.

Esas paradas son la huella bucólica de un trazado que no ha pisado máquina alguna con pasajeros desde el 31 de diciembre de 1984. Antes de ese día y después, la Plataforma Proferrocarril de Plasencia, en la que participé activamente desde su directiva, realizó manifestaciones, concentraciones, charlas, cortes de carretera e incluso se desviaron los autobuses que pusieron como alternativa al tren, a la plaza mayor de Plasencia. También en Hervás los vecinos se plantaron delante de la vía, para retrasar el paso del tren que subía hacia Bilbao y el que bajaba. Desapareció la campana de la estación. 

Esa reivindicación histórica es lo que ha hecho que tras 30 años del 1 de enero del 85, se mantengan los railes en la vía.

La naturaleza toma lo suyo.

Los colores que predominan a lo largo de los kilómetros de recuerdo ferroviario, son el verde y el amarillo en función de la estación del año donde nos encontremos, sin olvidar el maravilloso color de la otoñada del valle del Ambroz. Pastos sin desbrozar, interrumpido cada poco por algún arbusto que surge entre traviesa y traviesa, incluso alguna encina o alcornoque se atreven a despuntar entre las mortecinas traviesas.

Reapertura del Tren Ruta de la Plata ¡¡YA!!


martes, julio 21, 2015

Editada la biografía de uno de los fundadores de CCOO: Francisco García Salve "Preso político, cura obrero y sindicalista de CCOO", de Juan Antonio Delgado de la Rosa.

La obra escrita por Juan Antonio Delgado de la Rosa y con prólogo de Ignacio Fernández Toxo, secretario general de la Confederación Sindical de CCOO se presentó el pasado sábado en Gijón. Acompañando al autor estuvo Francisco Prado Alberdi, presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, que resaltó que "Paco el cura era un compañero más, un trabajador más. Su biografía no cuenta su vida, sino su pensamiento, la de un hombre comprometido con la clase trabajadora y con el sindicato"

«No era un cura obrero: era un obrero que además era cura». Así describía durante la presentación del libro, el presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias, Francisco Prado Alberdi a García Salve, más conocido como Paco el cura. La biografía de García Salve, histórico de Comisiones Obreras y del Partido Comunista de España, se presentó en la semana Negra de Gijón, el 11 de julio de 2015. En la presentación junto a Prado Alberdi, intervino el autor del libro, Juan Antonio Delgado de la Rosa.

García Salve, nace en un pueblecito de los Monegros, Farlete (1930) en la provincia de Zaragoza, estudió en un colegio jesuita e ingresa en la Compañía al terminar el bachillerato, abandonándola ante la vivencia de la represión de la Clase Obrera en el País Vasco, donde residía. En 1967 se traslda a Madrid, donde se convirte en cura obrero, trabajando como Peón de la construcción, iniciando su trabajo en las nacientes Comisiones Obreras, adquiriendo rápidamente protagonismo. En 1972 es detenido y posteriormente sometido a juicio en el famoso Proceso 1001, proceso que le lleva a la cárcel de Carabanchel, en primer lugar, pasando posteriormente a la carcel concordataria de Zamora. Durante su estancia en prisión estudia Derecho.

Tras abandonar la carcel deja el sacerdocio, jercerciendo como abogado laboralista. En 1981 es expulsado del PCE, ingresando posteriormente en el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), que más tarde abandonaría igualmente, retirándose de cualquier actividad pública hasta que hace unos años accede a ser entrevistado por el autor del libro, Delgado de la Rosa.

Sartorius, Paquita Saquillo, Toxo, Garcia Salve. A la derecha el autor. Principios de 2015 Madrid
El libro no sólo aborda la vida de García Salve, sino también su pensamiento, un fiel representante, en palabras de Delgado, de cierta «Iglesia de la frontera» de la que también formaron parte figuras como Mariano Gamo o José María Díez Alegría; sacerdotes comprometidos con la justicia social y la dignificación de la clase obrera, defensores de un diálogo con el marxismo y próximos a movimientos como la teología de la liberación y que en muchos casos, como el del propio García Salve, acabarían secularizándose.

El libro es concebido por su autor, como una pieza más de un puzle que, en opinión de Prado Alberdi, urge completar, porque «el papel de los cristianos en el movimiento obrero asturiano es una laguna en la historiografía sobre el franquismo: no hay nada específico ni exhaustivo sobre esa etapa tan importante».

El presidente de la Fundación Muñoz Zapico, que también fue un líder destacado del antifranquismo asturiano tanto en Comisiones Obreras como del PCE, que inició su militancia en la Juventud Obrera Cristiana (JOC), conoció en persona a García Salve —que vive con casi noventa años—, y recuerda sobre todo de él «la pasión, la fuerza con la que hablaba». También que, si bien había quien le llamaba el cura Paco, para sus compañeros de Comisiones siempre fue, en cambio, Paco el cura, porque «era un luchador más y lo de cura era algo accesorio».

El libro está editado por Ediciones Endymion.

Más información en:

miércoles, julio 15, 2015

El sistema de protección social en España 2015, ILP para crear la Renta Mínima Garantizada en todo el Estado.

Para dar respuesta al vacío de cobertura y de protección social, las organizaciones sindicales de clase Comisiones Obreras y la UGT han registrado en el Congreso de los Diputados, una ILP para poner en marcha una Renta Mínima Garantizada en  todo el Estado, que atienda las necesidades básicas de la ciudadanía, y especialmente de las personas más afectadas por la crisis económica.
http://www.ccoo.es/cms/g/public/o/2/o59228.pdf

La grave y prolongada crisis económica que venimos sufriendo desde 2008 ha evidenciado la fragilidad de las bases sobre las que está asentado nuestro modelo productivo y nuestro Estado de bienestar, así como la importancia que tienen los instrumentos públicos de protección social para quienes más sufren las consecuencias de la actual situación. 

Los resultados visibles de la recesión económica y las políticas de recorte aplicadas hasta ahora muestran una sociedad donde ha crecido la desigualdad y se ponen en cuestión derechos sociales y laborales que ya pensábamos consolidados, pero que la experiencia demuestra que es necesario reivindicar constantemente.

Las primeras señales de recuperación económica son todavía débiles, inciertas y claramente precarias. A pesar de los discursos triunfalistas que algunos quieren acentuar, está por ver que realmente estemos ante la salida de la crisis, y mucho más inciertas todavía son las condiciones de equidad en las que ésta se dará.

Sabemos con certeza, sin embargo, que aún son varios millones las personas que sufren con rigor las consecuencias de la crisis y los recortes. La tasa de cobertura de desempleo se ha reducido desde el comienzo de la crisis, también el número de personas en situación de dependencia que reciben una prestación; el sistema público de salud ha pasado de ser universal a un sistema de asegurados, en el que se han excluido a inmigrantes irregulares y ciudadanos con rentas más altas; las pensiones públicas pierden poder adquisitivo, mientras se financian con cargo a la Seguridad Social reducciones de cotizaciones sociales a cargo de las empresas…

Los instrumentos tradicionales con los que cuenta nuestro sistema de protección social se muestran claramente superados ante la realidad creciente que deben proteger. Son ya 771.000 los hogares, y no dejan de crecer, en los que todos sus miembros carecen de cualquier tipo de ingresos salariales (salario, pensión, desempleo, subsidios…); cerca de 2 millones de hogares tienen ingresos per cápita inferiores al 75% del salario mínimo interprofesional (y en ellos viven un total de 6 millones de personas, de los que casi 2 millones son niños); casi 3 millones de familias reconocen que sufren “privación material severa”; es decir, que no pueden acceder a bienes básicos (como calefacción, alimentos, vivienda…).
La desigualdad social crece.

La recuperación económica, cuando llegue, tardará tiempo en alcanzar a este importantísimo grupo de personas. Mientras tanto corremos el grave riesgo de que se cronifique un problema de insuficiencia de recursos económicos para vivir con dignidad. Los sistemas de protección social están, entre otras cosas, para evitar que un problema de riesgo de pobreza, que puede haberse originado o incrementado en una coyuntura económica adversa, se convierta en un problema estructural de exclusión social.

Para dar respuesta a este vacío de cobertura y de protección social, Las organizaciones sindicales de clase Comisiones Obreras y la Unión general de Trabajadores han registrado en el Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para que se poner en marcha una Prestación de Ingresos Mínimos o Renta Mínima Garantizada en  todo el Estado, que atienda las necesidades básicas de la ciudadanía, y especialmente de las personas más afectadas por la crisis económica.

Con esta ILP, Comisiones Obreras y UGT pretenden reforzar el sistema público de protección social. La campaña supone pedir a la ciudadanía y a los trabajadores y trabajadoras su firma (se necesitan 500.000) para que se tramite en el Congreso.

Los sistemas de protección social son fundamentales para el progreso económico, social y personal. Por ello, adjunto enlace al Cuaderno de Información Sindical de CCOO que de manera abarcable,  analiza las lagunas que el sistema de protección social español no ha sido capaz de cubrir y se recoge propuestas concretas para hacerlo, con el objetivo de garantizar una protección social adecuada para todas las personas que lo necesitan.

El estudio, además, aborda un análisis territorial por las Comunidades Autónomas españolas, para ver cómo ha evolucionado el sistema de protección social del país en el último año (2014), así como las repercusiones consecuencias que han tenido las políticas de reforma que se arrastran en esta legislatura de gobierno del Partido Popular (2011-2015), y cuáles son las fortalezas e insuficiencias que actualmente presentan los distintos ámbitos de protección que se ofrecen a la ciudadanía y que ésta demanda.